TÍTULO: El ánima de Valenciana: una leyenda de Guanajuato | L031026-11 AUTOR: Archivista CDM FECHA: 2026-10-06 URL: https://calledelmiedo.com/el-anima-de-valenciana/ ================================================================================ Ficha del Archivo Nombre del caso: El ánima de Valenciana (minero de la veta; duende de socavón). No es la Rodilla del Diablo de Celaya. Clasificación: L031026-11. Lugar: Mineral de Valenciana, al norte de la ciudad de Guanajuato, unos siete kilómetros del Centro Histórico. Zona específica: Mina de la Valenciana, denunciada en 1760 como Mina de Las Ánimas: tiros, galerías y socavones de la Veta Madre. Arriba queda el Templo de San Cayetano, la iglesia de cantera que los dueños alzaron con la plata. Fecha o periodo: Auge de 1768 a 1804. Se cuenta mientras la mina trabaja y después, en las galerías que ya no se pisan. Alexander von Humboldt, el naturalista alemán que recorrió Nueva España, estuvo en 1803. Tipo de fenómeno: Leyenda. Fuentes principales: Periódico Correo, 2 junio 2025: Mineral de la Valenciana, Mina de Las Ánimas, Humboldt. México Travel Channel: el minero de la veta y el duende que apaga lámparas. TV Guanajuato, Montserrat Rodríguez, 9 julio 2025: sombras, voces y frío en la veta sellada. La veta que no se acaba Bajar a Valenciana de noche no es bajar al centro de Guanajuato. El mineral está arriba, el tiro abre un pozo y el frío no es el de la calle: es el de la roca que no ha visto sol. El minero de esta noche no tiene nombre en la nota. Tenía una franja de plata que se le había metido en la cabeza, y cada jornada se iba más hondo a buscar el resto del filón. Esa noche se quedó después del relevo. La lámpara le duraba si no soplaba. Sopló. En las galerías que ya no se trabajaban se oyeron golpes. No eran de barretero amigo: venían de más adentro, donde el aire escasea y el eco miente la distancia. Algo chico le cruzó el socavón —duende, ánima, el tamaño cambia según quién cuente— y le apagó la lámpara o se la escondió, que para el que se queda solo es lo mismo. Las herramientas no estaban donde las había dejado. El filón, tampoco. No salió con la veta. Los de arriba, al turno siguiente, dijeron que seguían oyendo los golpes. El cuerpo no apareció en el libro como se aparece un derrumbe: apareció como falta. Valenciana, que un día se llamó Mina de Las Ánimas, se quedó con el ruido. Quien baja de visita, si calla, todavía lo puede oír. Quien baja a trabajar, si es codicioso, dice que el duende se le pega. Fuente del relato Periódico Correo, el 2 de junio de 2025, fija el denuncio de 1760 como Mina de Las Ánimas y la visita de Humboldt. México Travel Channel recoge al minero que se hunde tras una veta y al ser chico que apaga lámparas. Montserrat Rodríguez, periodista de TV Guanajuato, el 9 de julio de 2025 escribe las sombras y el frío de la veta que no se abre. No hay barretero con partida; es el cuento de socavón que se cuenta así. Aquí se cuenta esa bajada con más calma, sin un apellido ni un diálogo en la galería que esas páginas no dejaron. «Los mineros que se acercaban al sitio mencionaban ver sombras, escuchar voces en un lenguaje desconocido y sentir un frío antinatural.» Montserrat Rodríguez, en TV Guanajuato — Leyenda del tesoro maldito en Valenciana, 9 julio 2025. El minero muerto mira de frente en el socavón, con la lámpara apagada. La leyenda El ánima de Valenciana es, primero, un minero que no subió: cuerpo de barretero, lámpara, golpes en la galería abandonada, la veta que lo llamó más hondo de lo que el turno permite. Al lado, o en la misma oscuridad, anda un ser chico —duende de socavón, espíritu travieso— que esconde herramientas, apaga la luz y desordena a quien baja por avaricia. No es el capataz de capa de Celaya. Es de tiro y de plata. Lo que hace es retener. El minero sigue buscando el filón después de desaparecer: se le oye picar donde ya no hay cuadrilla. El duende no pica plata para el vivo; se la esconde, le apaga el candil y lo deja sin norte en un socavón que ya era laberinto. Hay boca que junta las dos cosas en un solo miedo: el que se quedó y el que nunca fue hombre del todo. Se le teme porque Valenciana dio plata al mundo y se comió gente, y porque el nombre primero de la mina —Las Ánimas— no es adorno de turismo. Se lo cuentan al que baja al museo y al que todavía trabaja más abajo. El miedo es quedarse a oír el golpe y no saber si es eco o relevo. Origen, adquisición o manifestación Nadie se inscribe para ser ánima. Se queda el que se hunde tras la veta, el que muere en derrumbe, el que no sale al silbato. El duende no se fabrica: está en el socavón como están el gas y el agua, pegado a la codicia. TV Guanajuato pega otra historia al Conde de la Valenciana —veta sellada, cruz de hierro, el 28 de octubre— que es otro trámite del mismo mineral. Aquí nos quedamos con el barretero y con el ser chico. El conde, si se escribe entero, es otra noche. Prácticas de protección, control o defensa La lámpara llena, no quedarse solo después del relevo, no ir tras una franja que nadie más vio. La cruz de hierro sobre una boca sellada es el control que la leyenda le da al patrón, no al peón. San Cayetano, arriba, es gratitud por la bonanza: no apaga los golpes de abajo. Quien oye el pico y sube, ya entendió qué se pide aquí. Origen y contexto de la leyenda del ánima de Valenciana Mineral de Valenciana, con San Cayetano arriba y el tiro abajo. En 1760 Antonio de Obregón y Alcocer, el minero que después sería conde de la Valenciana, y Juan Bautista Pérez denunciaron mina en el paraje bajo el nombre de Las Ánimas. La Valenciana se volvió una de las platas del mundo; Humboldt, en 1803, la llamó casa del tesoro. Correo lo recuerda en 2025: Independencia, el Regimiento, el tiro incendiado en 1817. La riqueza pide leyenda de túnel secreto y de muerto que no suelta el barretero. Guanajuato capital tiene otros callejones y otras ánimas. Celaya, en el mismo estado, tiene la rodilla del diablo: piedra de obra, no socavón. No se mezclan. Valenciana es mineral, Veta Madre, San Cayetano y el frío que Rodríguez escribió sin ponerle cara al barretero. Interpretaciones y explicaciones a) Explicaciones racionales El eco de un tiro profundo y el goteo de la roca se oyen como golpes de barretero cuando la cuadrilla ya salió. Una lámpara que se apaga por oxigenación mala o por corriente es duende si hay que explicar por qué alguien no subió. La Mina de Las Ánimas, como nombre de denuncio, basta para que el turismo oiga muertos donde hubo contabilidad de plata. Limitaciones. Eso cubre el eco y el gas. No le quita a Travel Channel el minero que no volvió ni a Rodríguez el frío en lengua desconocida. Quien hereda el relato no debate el denuncio de 1760: debate el golpe que sigue. b) Interpretaciones culturales La plata que alumbró al mundo se paga con gente que no sube: el ánima es la deuda del tiro. El duende de socavón castiga la avaricia, no la fe: es moral de cuadrilla, no de púlpito. Llamar Ánimas a la mina antes de llamarla Valenciana deja el primer papel escrito con muertos. Analogías Los knocker ingleses, duendes de las minas de Inglaterra, y los duendes de mina andina también pican donde el vivo ya no está, o esconden la herramienta al que se pasa de codicioso. El parentesco es el socavón. La diferencia de fondo es Valenciana: Veta Madre, Humboldt, el nombre Las Ánimas. La criatura del túnel corre paralela al tren y se funde en el ladrillo; no busca plata. La rodilla del diablo es laja de Celaya, de obra y escapulario. Aquí nos quedamos bajo San Cayetano. Testimonios y registros Se transmite en el mineral, en Correo, en la nota de túneles y en TV Guanajuato. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de socavón y no de conde con capa, son estos: Un minero se hunde tras una veta, pierde el turno y no sube; después se oyen golpes en galerías abandonadas. Un ser chico apaga lámparas y esconde herramientas a quien baja por avaricia. Sombras, voces que no se entienden y frío donde la veta se cuenta sellada. La mina se llamó Las Ánimas antes de llamarse Valenciana; San Cayetano queda arriba, el tiro abajo. Conclusión CDM Qué se sabe: Valenciana, Guanajuato, fue denuncio de Las Ánimas en 1760 y una de las platas del mundo. Se cuenta un minero que no salió y un duende de socavón. Correo, Travel Channel y TV Guanajuato lo recogen sin partida de barretero. Qué no puede comprobarse: que un muerto siga picando; que el duende sea cuerpo; que la veta sellada del conde exista detrás de una cruz. Lo que queda es el tiro y un templo de gratitud encima. Quien calla en la galería oye el golpe. Quien lo anota como eco ya decidió no quedarse al segundo relevo. Registro adicional L031026-11 · Guanajuato · Valenciana · Mina de Las Ánimas · San Cayetano · La rodilla del diablo · La criatura del túnel Fin del archivo – La Calle del Miedo