TÍTULO: La bruja guajolote: una leyenda de Puebla | 091026 AUTOR: Archivista CDM FECHA: 2026-10-09 URL: https://calledelmiedo.com/la-bruja-guajolote/ ================================================================================ Ficha del Archivo Nombre del caso: La bruja guajolote (tlahuepoche / tlahuelpuchi de Guadalupe Hidalgo). Clasificación: L031026-21. Lugar: Puebla, colonia Guadalupe Hidalgo. Zona específica: Campo de fútbol de tierra frente a un cuarto de láminas; calles aún sin pavimento. Fecha o periodo: Cuando Guadalupe Hidalgo empezaba a crecer, calles de tierra. El Universal Puebla lo publicó el 3 de julio de 2024, recogiendo la narración de @eltrenquerecorrelaniebla, un canal de relatos. Tipo de fenómeno: Leyenda. Fuentes principales: El Universal Puebla, 3 de julio de 2024, «La bruja guajolote de Puebla…», a partir del canal de YouTube @eltrenquerecorrelaniebla. El velador no tiene nombre en la nota. Las tres en el campo de tierra Guadalupe Hidalgo, en esa época, no era colonia cerrada. Era orilla de Puebla que empezaba a llenarse: calles sin pavimento, perros, el polvo que de día levanta el pie y de noche se queda. Un hombre que velaba pidió que lo cubrieran una noche. Tenía un bebé recién llegado. Se rumoraba que por ahí andaba una bruja y que más de un recién nacido amanecía muerto. El que cubrió el turno no fue a cazar nada. Fue a hacer el favor. Se llevó al perro. El puesto era un cuarto chico de láminas que daba a un campo de fútbol de tierra, sin pasto. A esa hora el campo no debería verse. No hay reflector de liga en la nota. A las tres de la madrugada salió a hacer del baño y el campo estaba iluminado. El perro tensó, rompió el cable y se metió corriendo al cuarto. Entonces lo vio. En el campo había un guajolote gris sin cabeza. Erguido sobre una sola pata, saltaba, levantaba el polvo, se acercaba hacia el cuarto. Era tan grande que de él se veían las plumas, no un animal de traspatio. El hombre corrió adentro. El guajolote saltó al techo de lámina. Abajo, él y el perro se metieron debajo de la cama y se quedaron ahí, con el golpe de las patas sobre la lámina, el polvo, la hora que no pasa. Esa noche se acaba debajo de la cama. Al día siguiente, a dos casas de donde el bicho había estado brincando, había una ambulancia. Más tarde supo que había muerto un bebé. La nota no da nombre del niño ni del velador. No hay que ponérselos. En esa temporada, dice, murieron más de cinco bebés en la colonia. Fuente del relato Esto no lo inventamos. El Universal Puebla lo publicó el 3 de julio de 2024: colonia Guadalupe Hidalgo, el velador que cubre a un amigo con bebé, el perro, el cuarto de láminas, el campo de tierra, las tres, el guajolote gris sin cabeza sobre una pata, el techo, la ambulancia al día siguiente. La nota parte del canal @eltrenquerecorrelaniebla. No hay nombre del que cubrió ni del recién nacido. Aquí se cuenta esa madrugada con más calma, sin un diálogo con el animal ni un final en el cuarto que la nota no dejó: él se esconde; lo de la ambulancia lo supo después, y basta. «Fue entonces cuando vio en el campo de fútbol a un guajolote gris sin cabeza. Este ser, erguido sobre una sola pata, saltaba y levantaba el polvo mientras se acercaba hacia donde él estaba. Era tan grande que solo se veían sus plumas.» El Universal Puebla, en La bruja guajolote de Puebla, la aterradora historia que pocos conocen, 3 julio 2024. A partir de @eltrenquerecorrelaniebla. La bruja mira de frente en la colonia, con plumas grises en los hombros. La leyenda La bruja guajolote de esa colonia es un tlahuepoche, tlahuelpuchi en la grafía más corriente de Puebla y Tlaxcala: nahual, persona que se quita el cuerpo de gente y sale de noche en forma de guajolote, a menudo sin cabeza, a menudo enorme, a saltos, levantando polvo. La pluma ocupa el campo entero. La hora es de medianoche a las cuatro, cuando más puede. Guadalupe Hidalgo le dio un campo de tierra y un techo de lámina. Lo que hace es comer. La sangre de bebé y de niño chico es lo que se le carga. Induce un sueño pesado en la casa para que nadie despierte a defender. Anda cerca de los recién nacidos. En la madrugada del campo no entra al cuarto: se planta, salta, se sube al techo, y al día siguiente hay ambulancia dos casas más allá. El tipo no nace en esa colonia: la colonia lo ve pasar. Se le teme porque el bebé no puede correr y porque el adulto, a las tres, tampoco. Se le cuenta al que vela y al que acaba de ser padre. El miedo es el polvo del campo, la pata en la lámina, y amanecer con una casa de la cuadra en silencio de paramédico. No hace falta nombrar al niño. El patrón basta. Origen, adquisición o manifestación La tradición nahua de Puebla y Tlaxcala hace al tlahuelpuchi persona que se desprende de extremidades, se unta, se vuelve ave. El Universal Puebla recoge comentarios de abuela: las brujas se quitan las piernas y se vuelven guajolotes; nahuales y brujas duermen a la gente. Guadalupe Hidalgo no dejó receta que se copie aquí: a las tres, sin cabeza, se manifiesta en un campo de tierra. Prácticas de protección, control o defensa La nota no deja un ritual de esa madrugada. El hombre se metió debajo de la cama con el perro. En el tipo tlahuelpuchi se habla de no dejar al bebé solo, de metal, de tijeras, de permanecer despierto cuando el sueño pesado no cierra bien. No es paso a paso para cazar. Es no cubrir un turno de orilla a las tres si se puede, y no inventar que el ajo de internet bastó esa noche: la nota no lo dice. Origen y contexto de la leyenda de la bruja guajolote De día el campo de Guadalupe Hidalgo es polvo, liga y colonia que empieza. Guadalupe Hidalgo crecía, todavía de tierra, cuando esta boca se pegó al campo de fútbol. El Universal Puebla la publicó en 2024 como historia que pocos conocen, viral, apoyada en un canal de relatos. Encima está el tlahuelpuchi de la región Puebla-Tlaxcala, nahual de sangre de infante, descrito en etnografía y en cocina de abuela. La colonia le puso lámina y polvo. Hugo Nutini, antropólogo que estudió Tlaxcala, y otros investigadores describieron al tlahuelpuchi tlaxcalteca como bruja que vuela y chupa. Guadalupe Hidalgo le puso campo de tierra y una madrugada. El tipo explica el animal; la noche del velador se queda en el polvo y en la lámina. Interpretaciones y explicaciones a) Explicaciones racionales Un guajolote de traspatio, un perro histérico y un campo con alguna luz bastan para que el velador se meta debajo de la cama; el tamaño y la falta de cabeza se le crecen al miedo. La mortalidad infantil en una colonia que empieza, sin pavimento y con poco médico, produce ambulancia y después bruja. El sueño pesado de la casa es sueño de verdad; el que vela está solo y junta el golpe en la lámina con el rumor de la cuadra. Limitaciones. Eso cubre el patio y la pobreza. No le quita a la nota el animal erguido en una pata ni el techo que se golpea. Quien hereda el relato no debate si era un guajolote de alguien: debate al gris sin cabeza que ocupó el campo a las tres. b) Interpretaciones culturales El tlahuepoche enseña que la amenaza de la orilla no entra por la puerta: entra por el aire y por el techo. Cubrir al amigo con bebé es favor de vecindad; ese favor se vuelve la noche que se cuenta. No nombrar al niño es la regla que el pueblo ya tenía: se habla del bicho, no del registro civil. Analogías En Europa la bruja sale en liebre o en gato y vuelve al cuerpo antes del alba. El parentesco es la piel prestada. La diferencia de fondo es el guajolote sin cabeza y la sangre de infante del Altiplano poblano, no el aquelarre de libro europeo. En Filipinas el aswang se pega a preñadas y a recién nacidos, a veces con cuerpo que se parte. Se parece lo que hace. No se parece el campo de tierra de Guadalupe Hidalgo. En estas mismas páginas, el nahual es el género; esta es la especie que saltó al techo. Testimonios y registros Se transmite en la colonia, en el canal que recogió la noche y en El Universal Puebla. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de campo y no de tratado de nahual, son estos: Un velador o un vecino está solo de madrugada, con perro, frente a un baldío o un campo de tierra. A las tres, o entre medianoche y las cuatro, aparece un guajolote enorme, a menudo gris, a menudo sin cabeza, en una pata, levantando polvo. El animal se acerca o se sube al techo; la gente se esconde; el sueño pesado tapa las casas de alrededor. Al día siguiente hay muerte de bebé cerca, ambulancia, rumor de más de un caso en la temporada. Conclusión CDM Qué se sabe: En Guadalupe Hidalgo se cuenta que un hombre cubrió un turno de velador, vio a las tres un guajolote gris sin cabeza en el campo de tierra y se escondió bajo la cama. Al día siguiente hubo ambulancia y supo de un bebé muerto. El tipo es tlahuepoche. La nota de 2024 no nombra al velador ni al niño. Qué no puede comprobarse: que el animal fuera una mujer desprendida; que las muertes de esa temporada tengan un solo autor; que el perro viera lo mismo. Lo que queda es el campo de tierra y una lámina que se golpea a las tres. Quien vela en la orilla tropieza con el polvo antes que con un nombre. La bruja guajolote es esa pata en el techo. Registro adicional L031026-21 · Puebla · Guadalupe Hidalgo · tlahuepoche · tlahuelpuchi · Nahual Fin del archivo – La Calle del Miedo