TÍTULO: La Lechuza: una leyenda de Chihuahua | 091026 AUTOR: Archivista CDM FECHA: 2026-10-09 URL: https://calledelmiedo.com/la-lechuza/ ================================================================================ Ficha del Archivo Nombre del caso: La Lechuza, la bruja-búho del norte. No es Pascualita, el maniquí de la funeraria de Chihuahua capital. Clasificación: L031026-06. Lugar: Chihuahua, sobre todo Ciudad Juárez y pueblos del estado; tradición norteña de bruja que vuela en forma de lechuza. Zona específica: Bardas, baldíos, la zona norponiente de Juárez, orilla de río, techos de noche. El ulular sobre la casa. Fecha o periodo: Tradición viva. El Diario de Chihuahua publicó la crónica de Froilán Meza Rivera, periodista local, el 26 de agosto de 2023. N+ ha documentado en Juárez los mitos que asocian al ave con brujería. Tipo de fenómeno: Leyenda. Fuentes principales: El Diario de Chihuahua, Froilán Meza Rivera, «Bruja de nahual lechuza», 26 agosto 2023. N+, Juárez: lechuzas asociadas a brujería y mala suerte. Homero Adame recoge lechuzas-brujas del noreste; no sustituye a la prensa chihuahuense. El ulular sobre la barda, en Juárez Era de noche en Ciudad Juárez, y esa ciudad no necesita bosque para tener lechuza: basta un baldío, una barda, la zona norponiente donde el ave todavía caza ratón. Quien vive frente a ese hueco conoce el canto. Esta noche el canto no cae igual. Viene más bajo, más cerca del techo, y los perros se alarman como se alarmarían ante gente, no ante pluma. En la barda se recorta una cabeza blanca que gira más de lo que un cuello debería. Los ojos no parpadean a tiempo de paloma. Nadie sale a tirarle piedra en esta hora, aunque la ciudad sepa que se tiran. Se queda uno bajo el alero. El ulular —ujú, ujú— pasa la casa de lado a lado como si buscara. En el norte se ha dicho que ese vuelo no es de animal: es de mujer que se quitó la forma para hacer un trabajo y volver antes del alba. El Diario de Chihuahua ha puesto en boca de una yerbera de La Cruz, un pueblo del estado, a una Artemisa que se sacaba los ojos y volaba de lechuza. Esa noche, en Juárez, Artemisa no está en la acera: está el ave sobre la barda y, en las casas, la certeza de que no conviene mirarla demasiado. El viento de desierto mueve una bolsa. El canto se aleja hacia el río. Queda el silencio que dejan los perros cuando ya no saben a qué ladraron. Adentro se persignan o se cierran las cortinas, que es el mismo gesto. Al amanecer la barda está vacía. El que pasó la noche no nombra un vecino. Nombra la lechuza, y en Juárez esa palabra ya carga bruja. Fuente del relato Esto no lo inventamos. El Diario de Chihuahua publicó el 26 de agosto de 2023 la crónica de Froilán Meza Rivera, periodista local: una yerbera de La Cruz, pueblo del estado, habla de bruja que tomaba nahual de lechuza —la forma de ave— para volar. N+ ha documentado en Juárez el estigma —mala suerte, brujería— y las lechuzas heridas de perdigón porque alguien las cree brujas. Homero Adame, recopilador de leyendas del noreste, fija el mismo cuento en esa región. Aquí la noche es de barda juarense. No es Pascualita, el maniquí de la funeraria de Chihuahua capital. No añadimos un testigo que la crónica no nombró. «La bruja, quien se había venido a vivir en la orilla del río, tenía que trasladarse volando para hacer unos trabajos, pero para ello se convertía en nahual, o sea, tomaba forma de lechuza para volar.» Froilán Meza Rivera, en El Diario de Chihuahua — Bruja de nahual lechuza, 26 agosto 2023. La bruja-búho mira de frente desde la barda del baldío. La leyenda La Lechuza del norte es mujer y es ave. De día puede ser vecina, yerbera o nadie; de noche es un cuerpo de lechuza de campanario sobre la barda, cara que el pueblo lee como cara de mujer, ojos que no ceden. El vuelo es silencioso. El canto es agudo, distinto al del tecolote. En Juárez se le carga mala suerte y brujería hasta el punto de que hay quien le tira piedra o perdigón. No es maniquí de vitrina. Es el nahual que Froilán Meza Rivera, periodista del Diario de Chihuahua, oyó en La Cruz: se transforma para ir a un trabajo y vuelve al alba. Lo que hace es pasar la casa, ulular, mirar. En el cuento norteño más duro caza borrachos o se pega a la mollera de un niño; en las bocas de Juárez basta el presagio. La bruja de la crónica se quita los ojos, deja piedra de tenamaste —la piedra del fogón— para ver en la oscuridad y vuela; si alguien le esconde los ojos verdaderos, se queda ciega de día. Eso es cuento de río. En la ciudad, el mismo miedo se contenta con el ave en la barda y con no abrir la cortina. Se le teme porque el desierto de noche ya tiene coyote y faro, y porque un búho que gira la cabeza como gente convierte el techo en un borde de brujería. CONANP, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, pide no matarla. Aquí no se debate el ecosistema: se debate lo que el barrio oye cuando el ujú no deja dormir. Origen, adquisición o manifestación Nadie adopta a La Lechuza como se adopta un perro. La mujer que sabe, en la tradición que Meza Rivera recoge, se pone el nahual para volar: se quita algo de sí —ojos, forma— y toma pluma. El ave de baldío, para el vecino, ya viene cargada. No hay círculo de feria en esta nota. Hay un trabajo de noche y un techo que se presta. Quien oye el canto hereda el vuelo que el norte ya le había puesto al animal. Prácticas de protección, control o defensa Cerrar la casa, no mirar de más, no tirarle al ave —aunque la ciudad lo haga—. En las bocas viejas, el rezo de las doce verdades o el santo contra bruja; en Juárez, el alero y los perros. CONANP, la comisión de áreas naturales, y DABA, la organización que atiende fauna silvestre en Juárez, piden reportar al animal herido, no lincharlo. Quedan las dos defensas: la de la fe y la de no convertir el mito en perdigón. Persignarse al oír el ujú sigue siendo el gesto que no cuesta. Origen y contexto de la leyenda de la Lechuza Juárez de día es baldío, barda de block y techos bajos hacia el norponiente. Chihuahua comparte con Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas la lechuza-bruja; Homero Adame, recopilador de leyendas del noreste, lo escribió para esa región. Lo que no se pega aquí es la funeraria de Chihuahua ciudad: Pascualita es otro maniquí, otra historia. El Diario de Chihuahua da la bruja de nahual en La Cruz, un pueblo del estado; N+ da Juárez, donde la bióloga pide no asociar al ave con el mal y la veterinaria cuenta alas quemadas y perdigones. UnoTV viralizó un video de lechuza que «niega» con la cabeza: anatomía, no pacto. El pueblo, a esa hora, no ve anatomía. La Chorca o mujer lechuza de otros mapas chupa mollera; no es obligatorio importarla. El norte se basta con el vuelo sobre la barda y con la mujer que «ya llegó» cuando el pajarraco pasa. Química del Rey, que Meza Rivera también escribió, queda en Coahuila: no se la trae a esta noche. Juárez y el estado bastan. Interpretaciones y explicaciones a) Explicaciones racionales La lechuza de campanario (Tyto furcata) gira la cabeza porque los ojos no se mueven; el canto y el vuelo silencioso bastan para armar una cara de mujer. La caza de roedores acerca al ave a las casas; el presagio se pega a la visita que ya era ecológica. El estigma —bruja, mala suerte— explica las heridas de perdigón mejor que un aquelarre. Limitaciones. Eso explica la biología del ave y la violencia que se le hace. No le quita al barrio el detalle que se repite: ujú sobre el techo, perros que ladran a gente, la certeza de que alguien vuela. Quien cerró la cortina no debate la CONANP: debate a la de la barda. b) Interpretaciones culturales La bruja-búho ordena el miedo a la mujer que sale de noche y al ave que no parpadea: dos desobediencias en un solo cuerpo. Juárez, ciudad de baldío y frontera, pega el mito al lote vacío; no necesita encinar. Matar la lechuza es linchar el signo; se registra como práctica, no como consejo. Analogías La strix romana era un ave-bruja que visitaba cunas. En Filipinas el aswang, un ser que de noche toma otras formas, hace un trabajo parecido. En el sur de Texas la lechuza mexicana cruza el río con el mismo ulular. El parentesco es la mujer que vuela en pluma. La diferencia es el desierto chihuahuense y la barda de block: aquí no hay bosque gótico, hay baldío y faro. En La Calle del Miedo, La Pascualita es vitrina de novia, no nahual. La Llorona es agua. La Lechuza es techo y canto, y por eso no se le mezcla el maniquí de Chihuahua aunque el estado sea el mismo. Testimonios y registros Se transmite en barda, en crónica y en queja ambiental. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de vuelo y no de biografía de Artemisa, la yerbera de La Cruz, son estos: Ulular bajo, cerca del techo o de la barda, que alarma a los perros como si hubiera gente. Silueta blanca que gira la cabeza de más; ojos que no parpadean a tiempo de paloma. El vuelo se lee como bruja que va o vuelve de un trabajo antes del alba. Al amanecer el ave ya no está; de día, en Juárez, el mismo animal puede aparecer herido porque alguien le tiró. Conclusión CDM Qué se sabe: en Chihuahua y sobre todo en Juárez se asocia la lechuza a brujería y mala suerte, y el Diario de Chihuahua recoge la bruja que toma nahual de ave, la forma de lechuza, para volar. No es Pascualita, el maniquí de la funeraria de Chihuahua capital. Qué no puede comprobarse: que el ejemplar de la barda sea una mujer; que Artemisa exista fuera de la crónica; que el ujú anuncie muerte cierta. Lo que queda es el baldío de Juárez cuando los perros ladran a un canto que no es de gente y la cabeza blanca gira en la barda. De día el ave es control de plagas; a esa hora, para el barrio, sigue siendo nahual. Registro adicional L031026-06 · La Lechuza · Ciudad Juárez · Froilán Meza Rivera · Pascualita (otra historia) · Llorona Fin del archivo – La Calle del Miedo