El Necronomicón | I140926

El Necronomicón, de noche

Ficha del Archivo

  • Nombre del caso: El Necronomicón (Al Azif).
  • Clasificación: I140926.
  • Lugar: Textos. Providence, Rhode Island.
  • Zona específica: El escritorio donde Lovecraft armó la ficha del libro.
  • Fecha o periodo: 1921–1938. El volumen de Avon, 1977.
  • Tipo de fenómeno: Investigación documental.
  • Fuentes principales: H. P. Lovecraft, «The Nameless City» (1921); «The Hound» (Weird Tales, febrero 1924); «History of the Necronomicon» (escrito en 1927, publicado en 1938). Carta a Willis Conover, 29 julio 1936. Simon Necronomicon (Avon, 1977). George Hay (ed.), The Necronomicon: The Book of Dead Names (1978).

Al Azif, el zumbido

El expediente no arranca en Sanaá ni en un convento griego. Arranca en Providence, en los años veinte, cuando Howard Phillips Lovecraft necesita un libro que sus personajes hayan leído y que el lector no pueda pedir prestado. Le pone autor: Abdul Alhazred, el árabe loco, un mote que él mismo se había colgado de niño leyendo Las mil y una noches. Le pone título árabe: Al Azif. En 1924, en «The Hound», el lomo ya se llama Necronomicón y viaja de cuento en cuento como si estuviera en el British Museum.

En 1927 escribe una ficha de dos páginas, «History of the Necronomicon», y la hace circular como si fuera una nota de catálogo. Ahí fija el zumbido, la traducción griega, la latina, la quema y las sedes. En 1938, un año después de su muerte, esa ficha se imprime. El papel dice fechas. Las fechas son de la invención.

«Original title Al Azif—azif being the word used by Arabs to designate that nocturnal sound (made by insects) supposed to be the howling of daemons.»

H. P. Lovecraft, History of the Necronomicon, escrito en 1927, publicado en 1938.
Escritorio de Providence de noche, umbral donde se inventó el Necronomicón

El expediente

Lo que el texto de Lovecraft dice es una cadena de transmisiones. Abdul Alhazred, poeta de Sanaá, escribe Al Azif en Damasco hacia el 730 y muere en 738, devorado de día por algo invisible, según un Ebn Khallikan que en la ficha hace de biógrafo. Ibn Khallikan existió: fue un juez y literato del siglo XIII. No registró a Alhazred. Theodorus Philetas, en Constantinopla, hacia el 950, pasa el libro al griego y le pone Necronomicón. El patriarca Miguel lo manda quemar en 1050. Olaus Wormius lo traduce al latín en 1228. Gregorio IX lo prohíbe en 1232. Queda una versión inglesa de John Dee, nunca impresa. Copias, según esa misma nota, en el British Museum, en la Nacional de París, en el Widener de Harvard, en Buenos Aires y en la Universidad de Miskatonic, en Arkham.

Lo que la historia puede comprobar se corta en otro sitio. Olaus Wormius fue un médico y anticuario danés de 1588 a 1654: no estaba vivo en 1228. Arkham y Miskatonic son pueblo y universidad de los relatos. John Dee sí existió y sí tradujo, entre otras cosas, a Euclides; no hay manuscrito suyo del Necronomicón. Gregorio IX sí existió y sí persiguió herejías; no hay bula contra este título. El British Museum no cataloga un Al Azif árabe del siglo VIII. Lovecraft lo dijo en correspondencia, sin teatro: el volumen monstruoso era figura de su imaginación.

«Regarding the Necronomicon—I must confess that this monstrous & abhorred volume is merely a figment of my own imagination.»

H. P. Lovecraft a Willis Conover, 29 julio 1936.

Lo que el mercado añadió empieza medio siglo después. En 1977 Avon publica el Simon Necronomicon: un grueso de bolsillo, con sigilos y un prólogo que mezcla tablas sumerias, Enuma Elish y los nombres de Lovecraft. Se vende en librerías esotéricas como si fuera la traducción de un texto griego hallado. En 1978, Neville Spearman saca la edición de George Hay, con prefacio de Colin Wilson, presentada como recuperación erudita; más tarde se reconoció el montaje. Hay otros lomos: el de Owlswick, con escritura que imita el árabe sin serlo; los álbumes de Giger que toman el título y no el expediente. El objeto que hoy se puede tener en la mano es ese papel de 1977, no el de Alhazred.

Origen y contexto

Lovecraft necesitaba un grimorio con pátina para que sus narradores citaran página. El truco era bibliográfico: autor, traductor, quema, sede. Quien lee «The Hound» o «The Festival» tropieza con el libro como tropieza con un dato. En 1927 la ficha lo redondea. Los amigos del círculo —Howard, Smith, Bloch— lo nombran en sus propios cuentos y el catálogo se espesa: parece que varios testigos lo han visto porque varios autores lo han escrito.

En los setenta el ocultismo de librería buscaba un libro de los muertos que no fuera el egipcio. Avon le dio lomo, precio y un «Simon» sin apellido claro. Peter Levenda ha sido señalado como la mano; él ha complicado la atribución. Da igual para el archivo: el volumen de 1977 existe como mercancía. Lo que no existe es la cadena 730–950–1228. El Necronomicón de Avon traduce el deseo de que Lovecraft hubiera copiado de un árabe, no el árabe.

Interpretaciones y explicaciones

a) Explicaciones racionales

  • Una bibliografía inventada, repetida en varios relatos y en una ficha de 1927, produce el mismo efecto que un dato de catálogo: el lector busca el lomo.
  • Wormius, Dee, Gregorio IX e Ibn Khallikan son nombres reales pegados a fechas que no les corresponden; el anacronismo delata el montaje cuando se abre un diccionario.
  • El volumen de Avon responde a un mercado de 1977 que ya había leído a Lovecraft y quería un objeto que se pudiera ritualizar.

Limitaciones. Eso cubre la invención y la mercancía. No le quita a quien compró el Simon el uso que le dio: hay quien lo recitó de verdad. El archivo no discute esa práctica como prueba del siglo VIII. Discute de dónde salió el título.

b) Interpretaciones culturales

  • El libro prohibido que no se puede consultar es más útil, en un cuento, que el que está en la estantería: Lovecraft le dio a sus narradores un hueco con nombre.
  • Cuando el hueco se imprime en Avon, el círculo se cierra: la ficción de Providence se vuelve grimorio de Manhattan, e Internet lo trata como hallazgo, no como lomo de 1977.

Analogías

El Picatrix (Ghāyat al-Ḥakīm) sí es un tratado árabe de magia astral, pasado al latín en el XIII: se parece al Necronomicón en el oficio de grimorio que viaja de lengua en lengua; se diferencia en que hay manuscritos, no una ficha de 1927. El manuscrito Voynich es un códice real, sin lectura consensuada: se parece en el rumor de que nadie puede abrirlo del todo; se diferencia en que el objeto está en Yale y se puede fotografiar. El Libro de Enoc, en cambio, es un corpus que la Iglesia dejó fuera del canon y que sí se copia desde la antigüedad: otro «libro que no debía leerse», con texto.

Testimonios y registros

Se transmite primero como cita dentro del cuento, después como ficha suelta, después como carta en la que el autor lo confiesa, después como rústica de Avon. Lo que pesa, cuando se abre el expediente, no es un hallazgo en Damasco. Son estas piezas.

  • Alhazred aparece en «The Nameless City» en 1921; el título Necronomicón, en «The Hound» en 1924.
  • La ficha de 1927 fija Al Azif, las traducciones y las sedes, incluida Miskatonic.
  • La carta a Conover de 1936 dice que el volumen es imaginario.
  • Avon, en 1977, vende un libro con ese nombre que se puede tener en la mano.

Conclusión CDM

  • Qué se sabe: Lovecraft inventó el Necronomicón como lomo de sus relatos, le escribió una historia en 1927 y confesó en 1936 que era imaginario. En 1977 Avon imprimió un volumen con ese título.
  • Qué no puede comprobarse: un Al Azif árabe del siglo VIII, la traducción de Philetas, la de Wormius en 1228 y la de Dee. No hay catálogo de museo que las sostenga.

El miedo de este archivo no está en un verso que despierte a nadie. Está en que un título de pulp, repetido con cara de ficha, acabó en la mesa de quien ya no distinguía Providence de Damasco. El libro que se puede abrir es el de 1977. El que mata en los cuentos no tiene estante.

Registro adicional

Al Azif. Abdul Alhazred. Miskatonic. Simon, 1977. Lovecraft, Providence.

Fin del archivo – La Calle del Miedo

Registro Digital CDM

Actualizaciones, más historias y material exclusivo en nuestras redes oficiales.

Versión para lectores de pantalla: Ver versión en texto plano de este artículo

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2026 La Calle del Miedo — Todos los derechos reservados

Scroll al inicio