El nahual de Amecameca: una leyenda del Estado de México | 091026

El nahual de Amecameca de frente en la falda del Popocatépetl, de noche
El nahual mira de frente entre la niebla, con los dos volcanes atrás.

Ficha del Archivo

  • Nombre del caso: El nahual de Amecameca (brujo llovedizo de las faldas del Popocatépetl; nahualli de lluvia).
  • Clasificación: L031026-15.
  • Lugar: Amecameca, Estado de México, entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Amaquemecan en las crónicas de Domingo Chimalpahin, el escritor nahua del siglo XVII.
  • Zona específica: Faldas del Popo, Sacromonte (antes Amaqueme, adoratorio de Chalchiuhtlicue, la diosa del agua), monte y barranca. Nahualac —«en el agua del nahual»— en la ladera del Iztaccíhuatl, a unos 3,900 metros.
  • Fecha o periodo: Chimalpahin, en el siglo XVII, escribió sobre los antiguos de Chalco, Xico y Amecameca. Iris Hernández Bautista, investigadora del INAH, publicó en 2020 sobre Nahualac. Los tlaukiazquis o graniceros, especialistas de granizo y de rayo, se cuentan como herederos.
  • Tipo de fenómeno: Leyenda.
  • Fuentes principales: Domingo Chimalpahin, Relaciones de Chalco Amaquemecan, en Iris Hernández Bautista, INAH / SAS, «Nahualac, un templo de nahuales de agua». Tlahui-Medic, 2004 y 2007: brujos llovedizos y tlaukiazquis. Heraldo del Estado de México, Sacromonte.

Entre nubes, hacia el Popo

Amecameca de noche, cuando el Popocatépetl echa vaho y el Sacromonte se tapa, no es el Amecameca del domingo. El que sale hacia las faldas no va de excursión. Va al monte donde Domingo Chimalpahin, el cronista nahua del siglo XVII, dijo que los de aquí eran nahuales: se volvían bestia, llamaban la lluvia, se escondían en la nube y comían gente. No hay un vecino con apellido en esa crónica para esta noche. Hay el trabajo y el lugar.

La niebla baja de golpe, como baja en Nahualac cuando el estanque humea. El camino de tierra se vuelve un solo color. Se oye perro o coyote, que en esta sierra es nahual de Tezcatlipoca, el dios del espejo negro, si quien cuenta viene del templo de agua. Una figura va delante, a pie, y ya no va a pie: el cuerpo se pierde en el vapor y lo que queda es animal o es nada. El granizo, si cae, no pide permiso. Los de Amaquemecan, decía la relación, eran quiyahuiztecas, gente de lluvia, encantadores.

No quedó diálogo ni el nombre del que volvió al pueblo con la ropa mojada y sin el que iba con él. Queda Amecameca al pie de los dos volcanes, el Sacromonte con su altar viejo de Chalchiuhtlicue, y la fama que Iris Hernández Bautista, investigadora del INAH, leyó en Chimalpahin: brujos llovedizos, feroces, adivinos, el nahual de la lluvia. Quien camina esa noche hacia el Popo ya sabe que el que conjura el agua también conjura el aire.


Fuente del relato. Domingo Chimalpahin, en las Relaciones de Chalco Amaquemecan, dejó la fama de los de Chalco, Xico y Amecameca: nahuales, brujos llovedizos, bestias, nubes. Iris Hernández Bautista lo citó en el folleto del INAH sobre Nahualac. Tlahui-Medic, en 2004, recoge a los tlaukiazquis como herederos. No hay testigo con partida para esta bajada; es el cuento de falda que se cuenta así. Aquí se cuenta esa noche con más calma, sin un granicero con nombre ni un final de cacería.

«El cronista novohispano Domingo Chimalpahin menciona la fama que los antiguos habitantes de Chalco, Xico y Amecameca tenían de ser magos y hechiceros nahuales, quienes se transformaban en bestias. Eran considerados brujos llovedizos porque podían provocar las precipitaciones a voluntad; poseían el nahual de la lluvia, eran feroces, se trasladaban por los aires ocultándose entre las nubes para comerse a la gente, eran perversos y grandes adivinos.»

Iris del Rocío Hernández Bautista, Nahualac, un templo de nahuales de agua en el volcán Iztaccíhuatl, SAS-INAH.

La leyenda

El nahual de Amecameca, de noche

El nahual de Amecameca es el especialista de lluvia y de piel: nahualli que se vuelve bestia, que viaja en la nube, que adivina y que puede comer. No es solo el doble animal de la Costa Chica. Es el brujo llovedizo de Chalco-Amaquemecan, el que tiene a la lluvia por nahual. En el paisaje, Nahualac —estanque negro, templo en el agua, niebla como espejo de Tezcatlipoca— le da casa de altura. En el pueblo, el Sacromonte le da el altar viejo de Chalchiuhtlicue.

Lo que hace es conjurar el tiempo. Llama o detiene el agua, se tapa en la nube, baja al camino en figura de gente y se va en figura de coyote o de nada. Hernández Bautista lee el estanque humeante como lugar de transformación y de adivinación: el mismo trabajo que Chimalpahin les colgó. Los tlaukiazquis, si se acepta la boca de Tlahui, heredan el 3 de mayo en el monte: toritos de barro, ruego a Chalchiuhtlicue, poder de parar granizo y de curar al que le pegó la centella.

Se le teme porque Amecameca vive bajo dos volcanes y el Popo no es metáfora: echa vaho, tira piedra, moja. Se lo cuentan al que sube al Sacromonte y al que se mete a la falda de noche. El miedo no es un disfraz de noviembre. Es que el que pide lluvia también se esconde en ella.

Origen, adquisición o manifestación

Chimalpahin no deja ungüento. Deja fama de pueblo: los de Amaquemecan eran dados a la brujería, tomaban aspecto de animal, hacían llover. El granicero de ahora, en Tlahui, se hace a veces por la centella que no mató: el rayo lo marca y lo mete al trabajo. Nahualac se usó con más fuerza entre 700 y 1250; eso es arqueología, no receta. El nahual de esta falda se hereda con el cerro, no con un pacto de feria.

Prácticas de protección, control o defensa

El 3 de mayo en el monte, si se es del grupo, es control del granizo y de la tormenta, no exorcismo de turista. No subir solo cuando la nube se come el Sacromonte. No llamar nahual de frente al vecino. Chalchiuhtlicue, en el altar viejo, es a quien se le pide el agua y a quien se le pide que no venga con piedra. La iglesia del Sacromonte se le puso encima al adoratorio; las dos cosas siguen en el mismo cerro.

Origen y contexto de la leyenda del nahual de Amecameca

Amecameca entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, con el Sacromonte sobre el pueblo y el camino de tierra hacia la falda.
Amecameca, entre el Popo y el Iztaccíhuatl, hacia el Sacromonte.

Amecameca —Amaquemecan— está en el paso de los amates, entre Popo e Iztaccíhuatl. Chimalpahin escribió a su gente. El Sacromonte fue Amaqueme y Chalchiuhmomozco antes de ser santuario. Nahualac, en la ladera de la volcana, significa en el agua del nahual: Iris Hernández y el SAS-INAH lo han excavado y leído como templo de agua y de transformación. Aquí no se va a Texcoco ni a Martín Ocelotl. Se queda en la falda.

El Estado de México llena notas de nahuales de noviembre. El de Amecameca es de lluvia y de nube, no de disfraz. El nahual genérico del sitio es otro lema. El de la Costa Chica, en este mismo lote, es encrucijada y manada. Este es quiyahuizteca: gente de agua y de volcán.

Interpretaciones y explicaciones

a) Explicaciones racionales

  • La falda del Popo cambia de clima en minutos: niebla, granizo y un coyote bastan para armar un nahual.
  • Chimalpahin escribe fama colonial de hechiceros; el INAH la pega a un sitio de agua. Eso es lectura, no avistamiento.
  • Los graniceros organizan el riesgo agrícola; el rayo que no mata se vuelve currículum, no milagro de piel.

Limitaciones. Eso cubre el clima y la crónica. No le quita a Chimalpahin la nube que come gente ni a Hernández el estanque que humea. Quien hereda el relato no debate el adoratorio de Chalchiuhtlicue: debate si el de adelante todavía era hombre.

b) Interpretaciones culturales

  • Tener a la lluvia por nahual es poder político en un pueblo de milpa y de ceniza volcánica.
  • El Sacromonte cristiano no borra a Chalchiuhtlicue: la tapa y la sigue usando el que pide agua.
  • Nahualac pone el nombre en el paisaje: el agua del nahual no es metáfora de folleto, es topónimo.

Analogías

Los graniceros del Popo y del Ajusco se parecen a los brujos de lluvia de otras sierras. El parentesco es el cielo. La diferencia de fondo es Amaquemecan: Chimalpahin, Sacromonte, Nahualac, la nube que no solo moja.

El nahual de otras regiones comparte la piel. El de Cuajinicuilapa, en este lote, se lame en la encrucijada y no vuela entre nubes. El Charro Negro es camino de valle, no falda de volcán.

Testimonios y registros

Se transmite en la relación de Chimalpahin, en el INAH y en la boca de los graniceros. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de falda y no de postal, son estos:

  • Los de Amecameca, Chalco y Xico se cuentan nahuales: bestia, lluvia, nube.
  • Una figura en el camino de la falda se pierde en la niebla y queda animal o queda nada.
  • Nahualac humea: estanque negro, templo en el agua, adivinación.
  • El tlaukiazqui sube el 3 de mayo a pedir agua y a parar granizo; a veces lo marcó la centella.

Conclusión CDM

  • Qué se sabe: Chimalpahin colgó a Amecameca fama de nahuales y brujos llovedizos. El INAH leyó Nahualac como templo de agua del nahual. Tlahui recoge a los graniceros de la falda. No hay avistamiento con partida para esta noche.
  • Qué no puede comprobarse: que un hombre se esconda en la nube; que el estanque de Nahualac se use hoy para cambiar de piel; que todo granicero sea el nahual de Chimalpahin.

Lo que queda es el Sacromonte y el vaho del Popo. Quien sube de noche hacia la falda ya sabe qué pide este lugar: aquí el nahual no pide disfraz. Pide nube.

Registro adicional

L031026-15 · Estado de México · Amecameca · Popocatépetl · Sacromonte · Nahualac · Domingo Chimalpahin · Iris Hernández Bautista · Nahual

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