
Ficha del Archivo
- Nombre del caso: La llorona del acueducto (Doña Beatriz de los arcos).
- Clasificación: L031026-22.
- Lugar: Santiago de Querétaro, Querétaro.
- Zona específica: Acueducto de los Arcos, Calzada de los Arcos; setenta y cuatro arcos de cantera rosa, hasta veintiocho metros.
- Fecha o periodo: La obra se inaugura el 22 de octubre de 1735, el día en que el agua llegó a la ciudad. La caminata de Beatriz se cuenta en el siglo XVIII de la construcción. A3noticias la publicó el 31 de octubre de 2023.
- Tipo de fenómeno: Leyenda.
- Fuentes principales: A3noticias, 31 de octubre de 2023, «La leyenda que acecha en las sombras del acueducto de Querétaro». El Universal Querétaro y México Desconocido, leyenda del marqués y Sor Marcela. No hay testigo con partida para la caminata de los arcos.
El último deseo en los arcos
El acueducto, de noche, no es la postal de la Calzada. Es cantera que se queda a media ciudad, setenta y cuatro arcos, una hilera que corta el aire a más de veinte metros. Abajo pasan coches cuando hay coches; en el siglo de la obra había polvo, andamio, el valle todavía sin ese bulevar. Arriba, el canal. El viento en la arquería no es de jardín: es de altura de obra.
Doña Beatriz, la joven de casa con dinero que esa boca local nombra, se enamoró del capataz de la construcción —sin apellido en la nota—, quisieron huir, los guardianes del acueducto los hallaron y la sentencia fue la muerte. Antes de la ejecución ella pidió un último deseo: caminar los arcos para ver otra vez la ciudad.
Subió a la hilera. La cantera bajo los pies no perdona: el ancho del pretil, si lo hay, el vacío a los lados, Querétaro abajo con sus luces de entonces, pocas, el viento de obra que no es de jardín. Recorrió arco tras arco con el llanto, el dolor marcado en la piedra, la ciudad que se ve y no se alcanza. No hay diálogo con el capataz ni un salto: hay el cuerpo en los setenta y cuatro arcos.
La noche de ella termina en esa caminata: la cantera, el llanto, la ciudad abajo. El pueblo dice que el acueducto no la bajó.
Fuente del relato. Esto no lo inventamos. A3noticias publicó el 31 de octubre de 2023 la leyenda de Doña Beatriz: el capataz, la huida, la sentencia, el último deseo de caminar los arcos, y los que dicen ver una figura en lo alto. No hay nombre del capataz ni de un testigo de esa ejecución. Es la arquería como la cuenta el pueblo. El Universal Querétaro y México Desconocido cuentan otra boca del mismo monumento: el marqués José Antonio de Urrutia y Arana, el hombre que pagó la obra, y Sor Marcela, la monja de esa otra leyenda, el agua de 1735. Aquí se cuenta la caminata de Beatriz con más calma, sin un salto ni un interlocutor que esa nota no dejó.
«Antes de su ejecución, Doña Beatriz solicitó un último deseo: caminar sobre los arcos del acueducto para contemplar una vez más la ciudad que tanto amaba. Llena de tristeza y con lágrimas en los ojos, recorrió cada uno de los arcos, marcándolos con su dolor y desesperación.»
A3noticias, en La leyenda que acecha en las sombras del acueducto de Querétaro, 31 octubre 2023.

La leyenda
La llorona del acueducto es una mujer en lo alto de la arquería. Ropa de siglo XVIII, figura que camina despacio sobre los arcos, llanto o susurro, frío a quien mira desde abajo. No vadea el río con los brazos abiertos. Ocupa la obra: setenta y cuatro arcos, cantera rosa, la Calzada que hoy le corre por el eje. Doña Beatriz es el nombre que esa boca local le pone.
Lo que hace es recorrer. Pasa de arco en arco como en el último deseo, sin bajar. Se le oye, y se le ve cuando la ciudad ya no mira hacia arriba. En Querétaro hay otra llorona de ribera y de callejón, de las once, de vestido blanco, que A3noticias separa en otra nota; Santa María Magdalena tuvo en los ochenta un llanto que luego se dijo de viuda. Esta del título es la de los Arcos. El agua del marqués José Antonio de Urrutia y Arana, el que pagó la máquina, y de Sor Marcela, la monja de esa otra boca, es origen de la obra, no el cuerpo que llora en la hilera.
Se le teme porque veintiocho metros de vacío ya asustan, y porque una mujer que no terminó de huir sigue en el lugar del castigo. Se le cuenta al que pasa de noche por la Calzada. El miedo es alzar la vista y que la cantera no esté sola.
Origen, adquisición o manifestación
La tradición de Beatriz no da brujería. Da amor que la obra no permitió, captura, sentencia, y un deseo que la deja pegada a la arquería. Muere y no baja. El llanto es el de esa caminata, repetido. No hay receta para volverse ella. Hay acueducto que guarda el último trayecto.
Prácticas de protección, control o defensa
No hay rezo publicado contra la de los arcos. El que no quiere el encuentro no se para de noche a mirar hacia arriba, no sube a la cantera, no toma la Calzada como atajo de madrugada. El frío y el susurro se cuentan como señal de irse. No es manual de subida. La obra se mira de día.
Origen y contexto de la leyenda de la llorona del acueducto

El acueducto trajo el agua del Ojo de Agua del Capulín, en La Cañada, hasta la caja de la Cruz el 22 de octubre de 1735, el día de la inauguración. El marqués de la Villa del Villar del Águila, José Antonio de Urrutia y Arana, pagó la máquina; la leyenda de Sor Marcela, la monja, le pone amor de convento. Esa es la boca que México Desconocido y El Universal Querétaro repiten. Encima, más flaca y más de Halloween, A3noticias pegó a Beatriz en 2023.
Querétaro creció hasta envolver los arcos. La UNESCO los tiene en el centro histórico. La llorona de ribera sigue en los recorridos nocturnos del centro. El agua del marqués es contexto de la piedra; el ser del título camina arriba, sin testigo nombrado y con arco de verdad.
Interpretaciones y explicaciones
a) Explicaciones racionales
- Una figura en lo alto de noche es farol, humo, gente de mantenimiento; el llanto es viento en la arquería.
- Beatriz y el capataz ordenan en romance una ejecución que los papeles de la obra no traen.
- La llorona nacional se pega a cualquier agua; aquí se le subió a los arcos porque el monumento ya era escenario.
Limitaciones. Eso cubre el viento y el turismo. No le quita a la boca local la caminata del último deseo ni el frío que dicen sentir. Quien hereda el relato no debate si el marqués amó a una monja: debate a la mujer en la cantera.
b) Interpretaciones culturales
- El acueducto es amor público —agua para la ciudad— y amor prohibido en dos leyendas distintas; la piedra aguanta las dos.
- Llorar arriba, no en el río, cambia lo que hace: esta no busca hijos en la orilla, recorre el castigo.
- Alzar la vista en la Calzada es el rito urbano: el miedo se volvió mirador.
Analogías
En Praga y en otras ciudades de Europa se cuenta a la mujer blanca de los puentes, que se tira o que ya se tiró y permanece. El parentesco es la altura y el agua. La diferencia de fondo es la arquería colonial queretana: no cruza un río, lo conduce por el aire.
La Weiße Frau alemana habita palacios y ruinas, ropa clara, presagio. Se parece el hábito antiguo. No se parece el último deseo sobre setenta y cuatro arcos. En estas mismas páginas, La Llorona es madre y corriente. Esta es condena de obra.
Testimonios y registros
Se transmite en notas locales, en el recorrido de leyendas del centro y de oídas bajo los arcos. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de arquería y no de marqués, son estos:
- De noche, en la Calzada o bajo los arcos, se alza la vista y hay una figura de mujer en lo alto.
- Camina despacio, ropa antigua, y el aire se pone frío; hay quien oye llanto o susurro.
- Se le carga un amor con el capataz, una huida fallida y el último deseo de recorrer la obra.
- No hay nombre de quien la vio ayer: el encuentro se cuenta así, la piedra es la prueba que sí se toca.
Conclusión CDM
- Qué se sabe: El acueducto de Querétaro es de 1735, setenta y cuatro arcos. Una boca local llama Doña Beatriz a la mujer que llora arriba, con último deseo de caminar la arquería. Otra boca, más repetida, da el agua al marqués y a Sor Marcela. No hay testigo con partida.
- Qué no puede comprobarse: que Beatriz existiera con ese fusilamiento; que una figura camine hoy el pretil; que el capataz tenga papeles de obra.
Lo que queda es la cantera y una hilera que parte la ciudad. Quien pasa de noche por la Calzada tropieza con la altura antes que con un nombre. La llorona del acueducto es esa mujer que no bajó.
Registro adicional
L031026-22 · Querétaro · Acueducto de los Arcos · Doña Beatriz · Sor Marcela · La Llorona
Fin del archivo – La Calle del Miedo
Registro Digital CDM
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