Ánima sola: la deuda de la vela y la visita después del anochecer | L290826
En Guatire, una noche, una señora olvidó la vela que debía a las ánimas. Tocaron. Parecía una amiga. Adentro ya no era. El pueblo no dijo susto: dijo ánima sola, la que cobra la luz. No es la mujer encadenada del Calvario.
