Señales de duendes en casa: folclore y explicaciones | L140726
Huellas de barro en la cocina, leche agria y un plato de atole vacío al amanecer: señales de que los duendes habían pasado la noche.
Huellas de barro en la cocina, leche agria y un plato de atole vacío al amanecer: señales de que los duendes habían pasado la noche.
En un camino de Yucatán un ciclista oyó ladridos y no vio perro. En el pueblo dijeron que no era animal suelto: era Huay Pek, el perro brujo.
De madrugada un gato negro esperó en el umbral sin ser el de la casa. La mujer no abrió: en Yucatán el Huay Mistún pide paso.
Tras la lluvia un cerdo los miró de pie en mitad del camino. Nadie tiró piedra; en Yucatán eso ya no es solo ganado.
Cerca de Yaxcabá un pájaro los siguió de poste en poste sin ruido de alas. En la tradición, el Huay Coot memoriza el rostro.
En un sendero de Yucatán un chivo habló con voz casi humana. El hombre rodeó el camino sin correr; la abuela ya lo había advertido.
Los chaneques forman parte del folclore nahua y del sureste mexicano: guardianes del monte, espíritus traviesos y figuras que, según la tradición oral, pueden desorientar, enfermar o arrebatar el tonalli. Archivo documentado de La Calle del Miedo.
En Urabá, tala ilegal encontró a una mujer de ojos verdes; la selva se cerró detrás de ellos como muro de lianas.
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