Archivista 1

No soy el protagonista de estas historias, ni pretendo serlo.


Mi papel es otro.
Soy el archivista.

Reúno, clasifico y conservo relatos que otros prefirieron olvidar, deformar o consumir hasta vaciarlos de sentido. Casos reales. Documentos incompletos. Testimonios rotos. Grabaciones modificadas. Recortes aislados. Rumores que se niegan a morir. Contradicciones que nadie quiso resolver.
Solo eso.

La Calle del Miedo no existe para convencer ni para desacreditar. Aquí no se cree por fe ni se descarta por comodidad. Aquí no se absuelve ni se condena.
Aquí se registra.

Algunos de los hechos que encontrarás fueron proclamados como inexplicables. Otros expuestos como fraudes. Otros reducidos a simple folclor. Muchos cambiaron de forma con el paso del tiempo, y casi todos fueron utilizados por alguien con un propósito ajeno a la verdad. Mi trabajo consiste en reconstruir ese recorrido completo:
lo que se dijo en público,
lo que se susurró en privado,
lo que se ocultó deliberadamente…
y lo que sigue sin encajar.

No afirmo poseer la verdad absoluta.
Tampoco busco convencer o dar la razón a alguien.

Este archivo existe porque hay historias que no desaparecen, incluso cuando se intenta enterrarlas bajo versiones oficiales, explicaciones tranquilizadoras o espectáculos vacíos. Mi tarea es dejarlas tal como llegaron hasta aquí: incompletas, incómodas, fragmentadas. Con sus luces. Con sus sombras. Con sus grietas abiertas.

Aquí no encontrarás conclusiones diseñadas para cerrar el caso.
Encontrarás registros de todo lo que se dijo e investigó en torno al caso.

Si decides continuar, hazlo sabiendo esto:
no todo lo que está documentado es falso,
y no todo lo que resulta perturbador es mentira.

Yo solo cuido el archivo.
Lo que hagas con lo que encuentres…
es responsabilidad tuya.

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