La leyenda del Chac | Valle de Santiago | L030226
Al borde del cenote, copal y trueno abrieron la lluvia sobre el milpero: Chac respondió cuando el pozo pidió respeto. En las Siete Luminarias se cuenta todavía.
Folclore de terror global: mitos, criaturas y relatos de todos los continentes documentados con rigor.

Al borde del cenote, copal y trueno abrieron la lluvia sobre el milpero: Chac respondió cuando el pozo pidió respeto. En las Siete Luminarias se cuenta todavía.
Atenas no se apagaba. Alcibíades era joven. Timón, que ya no quería la calle, salió solo para él: dijo que lo amaba porque iba a ser causa de muchos males para la ciudad.
Algo se desprendió del acantilado y cayó sobre la traza. No era piedra: un cuerpo pequeño, pelo negro, antebrazos largos. Lo sujetaron. Le pusieron Jacko.
En el muelle de Córdoba, la mulata acusada se alejó en barca sin remos mientras el mar se calmaba de forma imposible.
Tras la función, en el teatro del Capi Oviedo, los títeres giraron la cabeza al unísono sin piolero en la sombra.
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