La leyenda de Skinwalker | L270626
En la carretera de Navajo Mountain, algo como coyote corrió erguido en dos patas bajo el polvo rojo.
En la carretera de Navajo Mountain, algo como coyote corrió erguido en dos patas bajo el polvo rojo.
En los llanos venezolanos, un silbido distorsionó el joropo; una figura esquelética con saco de huesos cruzó la sabana.
En Cartago el caballo se negó a avanzar. La mujer hermosa alzó el rostro: cabeza de yegua. Así se cuenta la Segua, o Cegua, en Costa Rica y Nicaragua.
En Point Pleasant, 1966, los faros iluminaron ojos rojos en una figura alada junto al TNT plant. Mothman.
En Bluff Creek, un guardabosques vio una silueta erguida cruzar el claro y dejó una huella más larga que su bota.
En Ontario, un campamento vacío y una silueta con ramas en la cabeza siguió al rescate en la ventisca de 1907.
En Guanajuato, un charro de sombrero enorme invitó a paseo; el sombrero creció hasta tapar la luna y el caballo no hizo ruido.
En Urabá, tala ilegal encontró a una mujer de ojos verdes; la selva se cerró detrás de ellos como muro de lianas.
En Santiago del Estero, una llamarada azul bailó entre los totorales y casi ahogó al gaucho en el barro.
En el Magdalena Medio, un olor a carne asada llevó al leñador a un claro donde La Patasola saltaba en un solo pie.
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