La Planchada: la enfermera fantasma del Hospital Juárez | L300826
Cuando las de turno se sientan a cenar y vuelven, los medicamentos ya están dados. El de la cama habla de una señorita bien arregladita. Nadie del personal lo hizo.
Cuando las de turno se sientan a cenar y vuelven, los medicamentos ya están dados. El de la cama habla de una señorita bien arregladita. Nadie del personal lo hizo.
Claudia Carrillo sacó la moto cerca de medianoche en Nueva Concepción. Iba más tarde de lo normal. Vio una silueta con tacones, no supo si era hombre o mujer, y el cuerpo se le puso raro. Al día siguiente el pueblo ya tenía el nombre: La Taconuda.
En un atajo del norte de Inglaterra un perro negro cambió de forma en el camino. La mujer no corrió hasta ver luz en una ventana.
En un camino de Yorkshire un perro negro de ojos encendidos cruzó el sendero y se perdió en el páramo. En la tradición, eso anunciaba muerte.
En el Teatro Adelphi de Londres, Annie —mujer de blanco— aparece en el pasillo donde Terriss murió apuñalado en 1897.
En Kairuán, una cabra se alzó sobre dos patas al atardecer. El boussa golpeó el redil toda la noche sin romper el cerrojo.
En Upolu, una voz imitó al padre desde dentro de la casa cerrada. Al amanecer, la estera tenía marcas de uñas por fuera.
En Seúl, el ascensor se abrió en un piso sellado. La cheonyeo-gwisin preguntó si podía subir.
En Tokio, la kuchisake-onna bajó la mascarilla y preguntó por segunda vez. La estudiante escapó con la tela rasgada en la mano.
En un suburbio japonés, un onryo subió del pozo arrastrando el cabello sobre el rostro. La casa amaneció con manos húmedas en cada puerta.
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