La leyenda de La Mohini | L290626
Junto al ghát, una mujer cantó con voz hipnótica; un grito desde la orilla rompió el hechizo de la mohini.
Junto al ghát, una mujer cantó con voz hipnótica; un grito desde la orilla rompió el hechizo de la mohini.
En Kalimantan, llanto de bebé y risa rota salieron del bananal; un vestido blanco manchado se movió entre los troncos.
En Connemara, un aro de hongos brilló; voces pequeñas cantaron nombres que la pareja nunca dijo en voz alta.
En Ocoyoacac, un fraile cruzó el puente contra el sentido; al pasar, el asiento trasero quedó mojado como de río.
Cuando nació el niño, oyeron el caballete del tejado: un relincho, una risa que no venía de la sala. Luego algo empujó por el suelo de listones.
Un hombre rentó la 903 de Francisco Juárez, en Celaya. De noche una niña se le aparecía, le azotaba las puertas y le gritaba que se fuera de su casa.
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