La leyenda de Nisse | L210626
En Jutlandia, un niño puso sal en las gachas del nisse; a las tres de la mañana el granero sonó como una tormenta.
En Jutlandia, un niño puso sal en las gachas del nisse; a las tres de la mañana el granero sonó como una tormenta.
En un fiordo noruego, una cabeza rocosa surgió bajo el puente y exigió tres preguntas antes de dejar pasar a la viajera.
En Islandia, el antiguo dueño muerto empujó la puerta del granero; solo el sol y el perro lo detuvieron.
En Eslovenia, un krsnik enfrentó en el prado a una bestia de ojos humanos que olía a cementerio.
En Serbia, un hombre pálido firmó en el concejo; la pluma sangró y reveló uñas azules de vukodlak.
En Moravia, manos invisibles peinaron al herrero mientras una mujer de ojos blancos se sentó sobre su pecho.
En Transilvania, un terrateniente enterrado volvió a la cerca con ropa manchada de tierra; la tumba reveló un strigoi.
Jure Grando era un campesino de origen croata que vivía en la pequeña localidad de Kringa, en la península de Istria, a mediados del siglo XVII. Tras su muerte y sepultura en 1656, los habitantes del pueblo no encontraron la…
De noche, en el lugar de la tradición, alguien encontró lo que el pueblo ya había nombrado: la banshee.
Atenas no se apagaba. Alcibíades era joven. Timón, que ya no quería la calle, salió solo para él: dijo que lo amaba porque iba a ser causa de muchos males para la ciudad.
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