El Jiangshi | L050726
Durante el velorio, un cadáver salta con los brazos extendidos hasta que el talismán lo devuelve al ataúd.
Durante el velorio, un cadáver salta con los brazos extendidos hasta que el talismán lo devuelve al ataúd.
Perdida en el bosque ruso, una muchacha hace girar la cabaña de Baba Yaga y pide agua sin mirar los cráneos.
En San Juan, tras la medianoche, el ruse cruzó el patio y movió los cubiertos mientras el perro no se atrevía a ladrar.
En la sierra dominicana, con el perro mudo, una sombra montada cruzó la luna sobre el techo de zinc.
En Johor, risas infantiles en el patio vacío y un muñeco que cambió de sitio: un toyol cobró su ofrenda.
En la carretera de Navajo Mountain, algo como coyote corrió erguido en dos patas bajo el polvo rojo.
En Islandia, el antiguo dueño muerto empujó la puerta del granero; solo el sol y el perro lo detuvieron.
En Moravia, manos invisibles peinaron al herrero mientras una mujer de ojos blancos se sentó sobre su pecho.
En el departamento sin letrero, el sanador subió el precio con cada duda. No hubo bruja: hubo estafa con disfraz esotérico.
El coleccionista rompió el sello de cera de un libro con dragón rojo. Leyó un nombre infernal y cerró Le Grand Grimoire de golpe.
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