El chupacabras de Canóvanas | F130726
En marzo de 1995, Canóvanas amaneció con ganado sin sangre; Madelyne Tolentino vio al chupacabras en la carretera.
En marzo de 1995, Canóvanas amaneció con ganado sin sangre; Madelyne Tolentino vio al chupacabras en la carretera.
En Jōshu, la música del biwa paró las moscas. El mercader huyó antes de que la seda del jorogumo tocara su tobillo.
Al anochecer en Escocia, un caballo hermoso en el vado se convierte en trampa acuática.
En los bosques de Nueva Zelanda, un cazador sigue huellas que no son humanas y deja ofrenda al maero.
En las copas del sureste australiano espera una figura roja, de boca grande, que chupa sangre y traga entero. Los etnógrafos lo llamaron yara-ma-yha-who.
Tras la lluvia, un niño ve una serpiente de colores donde el arco iris toca la tierra.
En las montañas azules, un senderista encuentra al yowie y pide permiso para salir del bosque.
En Hawái, un muro aparece terminado de noche y el agricultor deja fruta a los menehune.
En un billabong australiano, el pantano exhala y el pescador ve al bunyip bajo el lodo.
En las colinas neozelandesas, un pastor ahuyenta a los patupaiarehe con un silbato de hierro.
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