Mimics y Fleshgaits: el imitador predatorio del bosque | L240726
En el borde del bosque algo repitió su nombre con su propia voz. La linterna mostró brazos demasiado largos y una sonrisa que no llegaba a los ojos.
En el borde del bosque algo repitió su nombre con su propia voz. La linterna mostró brazos demasiado largos y una sonrisa que no llegaba a los ojos.
En la granja noruega sonaron las llaves y una voz dijo que ya había llegado. Cuando salieron a recibir, no había nadie. Luego entró quien debía.
En la plaza lo vieron cruzar con su capa y su paso. Minutos después entró por el otro lado. El doble no habló; solo se adelantó a su biografía.
En González Saracho, de madrugada, un hombre de ropas oscuras se arrodilló en el umbral de San José y rezó sin cruzar la puerta.
En el Moldava el Maharal escribió Emet en la frente del Gólem y la arcilla cobró vida. Cuando borró una letra, Verdad se volvió Muerte.
Alexandra David-Néel creó un tulpa: un monje visible para otros. Semanas después ya no obedecía. Seis meses tardó en disolverlo.
Waukesha, 31 de mayo de 2014. Payton Leutner, de doce años, salió a un parque con dos compañeras. En el bosque de Davids Park la apuñalaron. Un ciclista la encontró en la acera. Las otras dos dijeron a la policía que lo hacían por Slenderman.
En un atajo del norte de Inglaterra un perro negro cambió de forma en el camino. La mujer no corrió hasta ver luz en una ventana.
Junto a la cueva Gnipahellir, Garm aulló con las cadenas al rojo. El perro del Hel ya estaba despierto.
En un camino de Yorkshire un perro negro de ojos encendidos cruzó el sendero y se perdió en el páramo. En la tradición, eso anunciaba muerte.
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