El Bunyip | L040726
En un billabong australiano, el pantano exhala y el pescador ve al bunyip bajo el lodo.
Criaturas que habitan el límite entre lo real y lo imaginario: Bigfoot, Nessie, Chupacabras y el bestiario de lo no reconocido por la ciencia.

En un billabong australiano, el pantano exhala y el pescador ve al bunyip bajo el lodo.
En las colinas neozelandesas, un pastor ahuyenta a los patupaiarehe con un silbato de hierro.
Durante un hangi, una piedra sale sola del hoyo y el pueblo pide perdón al poraka.
Junto al hielo ártico, un niño oye cantar a la qalupalik bajo la grieta y la madre canta para tapar la voz.
En Notre-Dame, bajo la lluvia, una gárgola giró la cabeza de piedra hacia la nave como si buscara algo dentro.
En el Rin, el canto del Loreley hizo soltar el timón; solo la cera en los oídos salvó al barco de la roca.
En los Pirineos, bajo luna llena, un pastor despertó junto al redil con lana en las uñas y sangre en los dientes.
En un fiordo noruego, una cabeza rocosa surgió bajo el puente y exigió tres preguntas antes de dejar pasar a la viajera.
En Serbia, un hombre pálido firmó en el concejo; la pluma sangró y reveló uñas azules de vukodlak.
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