Papa Legba | L140726
Al anochecer en un peristil haitiano cantaron primero a Papa Legba. Sin abrir el umbral, ningún otro lwa puede pasar.
Al anochecer en un peristil haitiano cantaron primero a Papa Legba. Sin abrir el umbral, ningún otro lwa puede pasar.
En una orita al anochecer el viajero dejó ofrenda a Eshu. Al doblar, el camino conocido volvió al cruce.
En Yarrinya el mar se revolvió. En la corriente subió un lomo que no cabía en la bahía: ballena colosal, el ojo a ras del negro, el espray copiando la cola.
En un pinar ruso, el Leshy imita la voz del padre muerto para perder al leñador entre los árboles.
Durante un hangi, una piedra sale sola del hoyo y el pueblo pide perdón al poraka.
Al anochecer en Kilauea, Pele camina entre los vapores y la tierra responde con fuego.
En el Día de los Muertos filipino, los aniti cruzan el tejado y prueban la ofrenda del altar.
En Mindanao, un guerrero enfrenta el ojo de Gadao en la montaña y el manantial vuelve a fluir.
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