Vampirismo — origen y permanencia de una idea inquietante | 19-03-26 | F190326
El pueblo desenterró al muerto acusado de morder ganado. El cuerpo parecía demasiado fresco. Así se explicaba el vampirismo.
Manifestaciones que desafían la física: apariciones, poltergeist, posesiones y eventos inexplicables documentados con rigor esceptico.

El pueblo desenterró al muerto acusado de morder ganado. El cuerpo parecía demasiado fresco. Así se explicaba el vampirismo.
La hija Cooper subió al ático por una manta y oyó respiración tras el tendedero. El cadáver colgante no se vio dos veces.
En abstinencia, vio arañas y un diablo en la esquina. Los médicos dijeron delirium tremens. La noche fue real mientras duró.
Un hombre rentó la 903 de Francisco Juárez, en Celaya. De noche una niña se le aparecía, le azotaba las puertas y le gritaba que se fuera de su casa.
La casa de Cañitas no parecía distinta a las demás. No tenía torres, ni pasillos interminables, ni la arquitectura decadente de los lugares que suelen cargar con leyendas. Era una vivienda común en la colonia Popotla, en la Ciudad de México, hasta que una noche de mayo de 1982 alguien decidió invocar a los muertos.
En Viernes Santo, sangre corrió por la frente de madera del crucificado y el pueblo veló toda la noche en la capilla.
En el consultorio, el paciente vio a alguien al fondo que solo él veía. Susurró: el diablo está aquí.
Tras la función, en el teatro del Capi Oviedo, los títeres giraron la cabeza al unísono sin piolero en la sombra.
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