La Matlacihua: Una Leyenda de Oaxaca | L031026-20

La Matlacihua, de noche

Ficha del Archivo

  • Nombre del caso: La Matlacihua (Matlazihua, la que enreda).
  • Clasificación: L031026-20.
  • Lugar: Oaxaca. Talea de Castro, Sierra Juárez; también Miahuatlán de Porfirio Díaz y la ciudad de Oaxaca.
  • Zona específica: Camino de San Juan Yaée a Talea, recodo de las primeras casas; montes y barrancas; ríos de noche.
  • Fecha o periodo: La noche de Talea se sitúa en tiempo de jefes políticos, la que sigue a la Asunción, la fiesta del 15 de agosto. El Universal la hace colonial, de unos trescientos años, con Miahuatlán.
  • Tipo de fenómeno: Leyenda.
  • Fuentes principales: Colectivo Bëni Xidza, zapotecoxidza.com, Talea de Castro y la historia de la matlacihua. El Universal Destinos, 1 de mayo de 2022 (actualizado el 11 de marzo de 2023). Chema León es nombre de tradición oral, no de partida.

La noche que sigue a la Asunción

Chema León iba de topil, el recadero del pueblo, no de parranda: de encargo. En Talea de Castro había llegado, poco después del mediodía, un recado urgente del jefe político de Villa Alta —la cabecera de esa sierra— para las autoridades de San Juan Yaée. Él tomó el jorongo y subió. La espera de la respuesta, los amigos, la feria, las jícaras de tepache, le alargaron el pueblo ajeno. A las once todavía trotaba el camino de vuelta, con luna, solo.

El camino de sierra no es calle de capital. Es recodo, piedra, cafetal, el silencio que deja el tepache cuando ya no hay feria. Llegaba a las primeras casas de Talea cuando vio, a un lado, sentada en una piedra, a una mujer de vestido largo blanco, la cabellera cubriéndole la espalda. Al paso de él, escondió el rostro. Se detuvo. A esa hora no hay leña que justifique una figura así. Dudaba si acercarse o seguir cuando ella volvió la cara con una risa que no era de recado.

Le dijo José María, como quien lo conoce. Él la tomó por Petrona, una conocida. Ella habló de leña, del padrino, de un gasto en la casa, de que lo acompañara. Dijo que ya era madrugada. Un gallo cantó cerca, no con alegría de día: con algo de cuchillo. Chema estaba seguro de que a lo sumo eran las doce. La siguió. El topil se internó detrás de ella, muy adentro, breñal y peñascos, persiguiendo a una Petrona que no se dejaba tomar.

Ahí cambió. La falda se arremangó lo bastante para dejar ver las patas de guajolote. Quiso huir y las piernas no le respondieron. Quiso gritar y solo le salió un gorgoteo. Alcanzó a pedir que Jesús lo amparara y a tartamudear que el Señor era su fortaleza. Ella se rió, le dijo que no sabía rezar y recitó el salmo mejor que él, la risa multiplicada en el paraje. Cayó sin sentido cuando el alba la ahuyentó. Horas después, dos mujeres de Talea que buscaban hierbas para infusión lo hallaron desvanecido y avisaron. Lo bajaron al pueblo. El resto de sus días, en esa boca, lo pasó envuelto en la cobija, seco, como si el frío no se le hubiera ido.


Fuente del relato. Esto no lo inventamos. El Colectivo Bëni Xidza, que trabaja la lengua zapoteca, publicó en zapotecoxidza.com la historia de Talea de Castro: el topil, la Asunción, Yaée, la mujer de blanco, Petrona, las patas de guajolote, el salmo, las dos mujeres de las hierbas. El colectivo declara que desconoce al autor y que halló el texto en circulación; Chema León es nombre de tradición oral, no de partida. El Universal Destinos, el 1 de mayo de 2022, recoge el tipo oaxaqueño: mujer que enreda, Miahuatlán, la frase «se lo llevó la Matlazihua». Aquí se cuenta esa vuelta con más calma. Esa noche de Talea no cierra con castración: él desmaya, lo hallan, se queda frío.

«Ya en el fondo de un tupido breñal rodeado por hoscos y agresivos peñascos, la engañosa apariencia de Petrona […] de repente cobró la satánica belleza de su forma real, saltando una risa diabólica y dejando entrever, bajo la falda ligeramente arremangada, sus patas de guajalote.»

Tradición oral de Talea de Castro, en Zapoteco de Oaxaca — Talea de Castro y la historia de la matlacihua, Colectivo Bëni Xidza. Autor original no identificado en esa página.
La Matlacihua de frente en el recodo de la sierra, de noche
La mujer de blanco mira de frente en el camino de Talea, entre cafetales.

La leyenda

La Matlacihua es una mujer que enreda. En zapoteco se le carga ese sentido: jalar, trabar, no soltar. El cuerpo, cuando se deja ver de frente, es de joven mestiza: piel morena, ojos negros, pelo largo, labios encendidos, vestido blanco que deja los hombros. De noche, entre la una y las tres, busca hombres. Los pies no cierran: no se le ven, o son pezuña de chivo, o —en Talea— patas de guajolote. La risa no es de feria: es de monte.

Lo que hace es atraer. Habla al oído, hipnotiza, saca al que sale de la cantina o al que vuelve tarde con un recado. El hombre cree que caminó minutos y amanece en barranca, matorral, ropa rota, ámpulas, delirio. En la boca de Talea castra y abandona. En Miahuatlán se llevó a un general del puente del Jalatlaco, rasguñado, hablando solo. En los ríos pide el alma por perturbar el agua. La frase que quedó es de pueblo: se lo llevó la Matlazihua.

Se le teme porque el camino de sierra de noche ya es bastante, y porque la mujer que parece conocida —Petrona, la de la mirada— no lo es. Se le cuenta al topil, al que bebe mezcal, al que cruza el río al anochecer. El miedo es dejar de ser el garrido mozo y quedarse en la cobija, frío, sin el cuerpo que se tenía. El toque de queda de la colonia, si se cuenta, es para los varones: adentro antes de medianoche.

Origen, adquisición o manifestación

No hay una sola receta. Unos la pegan a Mictecacíhuatl, la señora de los muertos en la tradición nahua. Otros a la epidemia de 1737, el año en que una peste se llevó campesinos. Otros a una joven colonial que coqueteaba para despojar. La de Talea no explica cómo se llega a ser ella: aparece, toma el rostro de una conocida, muestra las patas, se ríe del rezo. El alba la ahuyenta. Eso es aparición de hora y de monte, no un pacto que se pueda copiar.

Prácticas de protección, control o defensa

Chema León acudió a Jesús y al salmo, y ella lo recitó mejor. El rezo no le bastó; el alba sí la apartó. El pueblo usa la hora: no cruzar ríos de noche, no seguir a la de blanco, entrar antes de las doce. El Universal habla de toques de queda para los hombres. No hay un tutorial de cacería. Hay no internarse cuando la conocida pide leña a las once.

Origen y contexto de la leyenda de la Matlacihua

Talea de Castro de día: camino de sierra entre cafetales, recodos de piedra y las primeras casas a plena luz.
De día el camino de Yaée a Talea es cafetal, piedra y pueblo zapoteco de la Sierra Juárez.

Talea de Castro es villa zapoteca de la Sierra Juárez, la sierra de Oaxaca que mira hacia el norte del estado. El texto que circula en el Colectivo Bëni Xidza pone jefes políticos, topil, Villa Alta, Yaée: administración de sierra, no de turismo. Miahuatlán y la ciudad de Oaxaca tienen la misma mujer con otro nombre de grafía, Matlazihua, y el puente del Jalatlaco. El Universal Destinos, en 2022, la vende como mito del estado: enreda, se lleva, se cita a Mictecacíhuatl y a 1737.

La expresión «se lo llevó la Matlazihua» sirve de tapa para el que no volvió: borracho, robo, barranca, mujer. Aquí no se elige entre Talea y Miahuatlán. Se deja el cuerpo: blanco, risa, pies que no son de gente. Chema León queda como nombre para contar esa noche, como se cuenta.

Interpretaciones y explicaciones

a) Explicaciones racionales

  • El tepache, la luna y una mujer real en el recodo bastan para que el topil siga y amanezca perdido; las patas de guajolote se le pegan al despertar.
  • Hombres que desaparecen o amanecen rasguñados en barranca tienen asalto, alcohol y precipicio antes que un ser de monte.
  • El toque de queda y la frase «se lo llevó» son control sobre el que sale de noche, no acta de castración.

Limitaciones. Eso cubre el mezcal y el monte. No le quita a Talea las patas de guajolote ni el salmo recitado en risa. Quien hereda el relato no debate si Chema existió con partida: debate a Petrona cuando arremanga la falda.

b) Interpretaciones culturales

  • La conocida que no lo es enseña a no fiarse del recodo aunque diga el nombre de pila.
  • Enredar es tirar de una red: el hombre camina horas creyendo minutos, y el pueblo nombra a la que tira del hilo.
  • El frío que no se va, la cobija, el mozo encanijado, son el precio que se muestra para que el siguiente no siga a la leña de madrugada.

Analogías

En Colombia la Patasola es mujer de monte que seduce y muestra, al cabo, una pata de animal. El parentesco es el pie que delata. La diferencia de fondo es el guajolote de Talea y el enredar hasta la barranca oaxaqueña, no solo el pata única.

En Centroamérica la Cegua o Siguanaba voltea el rostro de yegua cuando el hombre ya fue. Se parece el cebo de belleza. No se parece la risa que reza el salmo. En estas mismas páginas, la mujer cabeza de caballo es otro hocico, de desnivel, no de cafetal.

Testimonios y registros

Se transmite en Talea, en Miahuatlán, en la prensa de destinos y en la frase del que no volvió. Los patrones que se repiten, cuando el cuento todavía es de recodo y no de ficha de diosa, son estos:

  • Una mujer de blanco, pelo largo, se sienta en el camino o aparece en calle solitaria de madrugada y llama por el nombre.
  • El hombre la sigue al monte o al río; el tiempo se le tuerce; amanece en barranca, rasguñado, delirando.
  • Los pies no cierran: pezuña, nada, o patas de guajolote bajo la falda.
  • El rezo no basta; el alba sí la aparta; el pueblo dice que se lo llevó la Matlacihua.

Conclusión CDM

  • Qué se sabe: En Oaxaca se cuenta una mujer que enreda a los hombres de noche, con vestido blanco y pies que no son de gente. Talea de Castro guarda la noche del topil Chema León, nombre de tradición oral, camino de Yaée, patas de guajolote. Miahuatlán tiene al general del Jalatlaco. El Universal fija el tipo y la frase.
  • Qué no puede comprobarse: que Chema León tenga partida; que las patas se vean fuera del cuento; que Mictecacíhuatl y la de Talea sean la misma.

Lo que queda es el recodo y una falda que no debería arremangarse. Quien vuelve tarde de Yaée tropieza con la risa antes que con el pueblo. La Matlacihua es esa conocida que no lo era.

Registro adicional

L031026-20 · Oaxaca · Talea de Castro · Miahuatlán · Chema León · Matlazihua · La mujer cabeza de caballo · La Llorona

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