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Ficha del Archivo
- Nombre del caso: Las luces de Phoenix
- Clasificación: F100726
- Lugar: Arizona, Estados Unidos (eje Prescott–Phoenix–Tucson)
- Zona específica: Cielo sobre el valle de Phoenix y corredor norte-sur del estado; también reportes hacia Nevada
- Fecha o periodo: 13 de marzo de 1997 (noche; oleada principal)
- Tipo de fenómeno: Avistamiento masivo de luces / posible objeto en V (clase Hynek: luces nocturnas —NL—; algunos testigos describen un encuentro cercano de primer tipo por proximidad aparente de una estructura oscura)
- Fuentes principales: Reportes a medios locales, declaraciones del gobernador Fife Symington, comunicados sobre bengalas de entrenamiento en la Base Aérea de Luke / campo de Barry Goldwater, cobertura nacional posterior y análisis de aficionados con vídeo
El caso
La noche del 13 de marzo de 1997, cientos de personas en Arizona —y en menor medida en zonas vecinas— reportaron luces en el cielo. La cronología que más se cita distingue al menos dos momentos. Primero, hacia las 20:00–20:30, testigos entre Prescott y Phoenix describieron un conjunto de luces en formación, a menudo en V o en arco, a veces asociadas a una masa oscura triangular o en forma de “boomerang” que tapaba estrellas. Civilians llamaron a emisoras, a la policía y a líneas de reportes OVNI; el fenómeno parecía desplazarse hacia el sur a baja velocidad aparente.
Horas más tarde, cerca de las 22:00, otra serie de luces se vio sobre Phoenix, especialmente hacia el suroeste. Estas luces, captadas en vídeos domésticos, parecían estacionarias o en arco sobre el horizonte y luego se apagaban una a una. Al día siguiente y en los días siguientes, la prensa local convirtió el episodio en noticia de estado. La explicación que más circuló desde el ámbito militar y desde analistas escépticos atribuyó el segundo evento a bengalas de entrenamiento lanzadas por aeronaves A-10 en el campo de prácticas Barry Goldwater: luces de alta intensidad que descienden lentamente bajo paracaídas y se extinguen al consumirse.
El primer tramo de la noche —la formación en V vista por conductores, familias en patios y, según su propio relato posterior, el entonces gobernador Fife Symington— quedó más disputado. Symington, que en 1997 restó dramatismo en público (incluso con un tono burlesco en una rueda de prensa), años después afirmó haber visto un craft enorme e inexplicable. La versión oficial y técnica tiende a separar: luces tardías = bengalas; luces tempranas = aeronaves en formación, ilusiones de perspectiva o un objeto no identificado sin prueba física. La versión testimonial insiste en un solo fenómeno anómalo de gran tamaño. La lectura conspirativa añade silencio institucional y tecnología secreta. Phoenix se volvió el gran caso OVNI “de masas” de finales del siglo XX en Estados Unidos: no por un aterrizaje, sino por la cantidad de ojos mirando el mismo cielo.
Contexto histórico y social de Las luces de Phoenix
Arizona en 1997 ya era un estado con cultura de aviación militar, cielos despejados y afición a la astronomía amateur. La década de los 90 había normalizado el OVNI en televisión (series, talk shows, aniversarios de Roswell). Cuando cientos de personas coinciden en una misma noche, el relato deja de ser “un loco en la carretera” y pasa a ser debate cívico: ¿el gobierno se ríe de los ciudadanos? La rueda de prensa con un ayudante disfrazado de alienígena marcó un tono que muchos testigos leyeron como desprecio.
Con el tiempo, internet y YouTube fijaron los vídeos de las luces en arco como “prueba” visual, aunque esos clips suelen corresponder al tramo explicado como bengalas. Documentales y aniversarios reactivan el caso cada cierto número de años. El contexto social importa: en una era de cámaras en cada bolsillo, la expectativa de evidencia perfecta choca con vídeos borrosos y con la dificultad de medir distancia y tamaño a simple vista. Phoenix no es solo un misterio aéreo; es un choque entre percepción colectiva y autoridad que explica (o se burla).
Interpretaciones y explicaciones
a) Explicaciones racionales
- Bengalas de entrenamiento militar: Encajan bien con el horario tardío, la ubicación hacia el campo de prácticas, el brillo intenso, la caída lenta y el apagado secuencial visto en vídeo.
- Aeronaves en formación y errores de perspectiva: Luces de aviones a distinta distancia pueden parecer unidas a una estructura rígida; el cerebro completa un “objeto” donde solo hay puntos luminosos.
- Atmósfera y percepción nocturna: Inversión térmica, falta de referencias de profundidad y expectación colectiva amplifican tamaño y rareza percibidos.
Limitaciones: La hipótesis de bengalas no convence a quienes vivieron el evento temprano como un craft silencioso y enorme. Sin datos de radar públicos inequívocos ni medición métrica del primer tramo, queda un residuo testimonial difícil de archivar solo con analogía a las luces de las 22:00.
b) Interpretaciones culturales
Las luces de Phoenix colectivizaron el miedo a no ser creído: “lo vimos todos y aun así nos tomaron el pelo”. Reforzó el arquetipo del OVNI triangular de gran tamaño —muy de los 80 y 90— y abrió un debate sobre responsabilidad institucional al comunicar entrenamientos nocturnos. Culturalmente funciona como espejo de la era de la imagen: hay vídeo, hay multitud, y sin embargo no hay consenso. Eso es más inquietante, para muchos, que una foto nítida de un platillo.

Analogías
La oleada belga de 1989–1990 comparte avistamientos masivos de formas triangulares y tensión entre testigos civiles, policía y fuerzas aéreas; allí también hubo lecturas de misidentificación y de objeto genuino no identificado. El caso de las luces de Hessdalen (Noruega), aunque más prolongado en el tiempo y ligado a un valle concreto, ilustra cómo las luces recurrentes generan monitoreo científico y aún así resistencias interpretativas. A diferencia de Roswell, Phoenix no gira en torno a restos recuperados; a diferencia de Betty y Barney Hill, no es una abducción íntima, sino un cielo compartido por una ciudad entera.
Testimonios y registros
El expediente se sostiene en llamadas a autoridades, entrevistas televisivas, vídeos amateur y declaraciones políticas posteriores. No hay un único informe militar que cierre ambas fases de la noche bajo la misma causa. La prensa de Arizona documentó el volumen de reportes; los análisis posteriores suelen proyectar mapas de trayectoria sobre relatos heterogéneos.
- Doble pico horario (aprox. 20:00 y 22:00) con descripciones no idénticas.
- Formación en V / arco y, en algunos relatos, masa oscura asociada.
- Vídeos del tramo tardío compatibles con bengalas descendentes.
- Cambio de postura pública de figuras políticas años después del evento.
Conclusión CDM
- Qué se sabe: La noche del 13 de marzo de 1997 hubo una oleada real de avistamientos en Arizona; el tramo tardío tiene una explicación militar plausible (bengalas); el tramo temprano sigue siendo el núcleo más disputado entre aeronaves, ilusión y objeto no identificado.
- Qué no puede comprobarse: Que un solo craft extraterrestre de kilómetros de envergadura sobrevolara Phoenix, o que exista una prueba instrumental pública que demuestre esa hipótesis.
Phoenix permanece en el archivo porque demuestra que el misterio no necesita un bosque cerrado ni un rancho secreto: basta una noche clara, una ciudad mirando hacia arriba y una autoridad que no logra —o no quiere— alinear todas las luces en una sola historia.
Registro adicional
- Phoenix Lights
- 13 de marzo de 1997
- Fife Symington
- Bengalas A-10
- Barry Goldwater Range
- Formación en V
- Luces nocturnas
- Arizona
Fin del archivo – La Calle del Miedo
Registro Digital CDM
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