El Ruse | L290626
En San Juan, tras la medianoche, el ruse cruzó el patio y movió los cubiertos mientras el perro no se atrevía a ladrar.
En San Juan, tras la medianoche, el ruse cruzó el patio y movió los cubiertos mientras el perro no se atrevía a ladrar.
En Utuado, un cazador furtivo vio en el cafetal algo alto, peludo, que imitó su tos antes de perderse en la loma.
En la sierra dominicana, con el perro mudo, una sombra montada cruzó la luna sobre el techo de zinc.
En Seúl, pasos descalzos, olor a incienso y una figura pálida en el espejo: un gwisin cruzó la noche.
En un kampung de Malasia, una figura aceitosa trepó el muro y dejó la reja brillando con un olor rancio.
En el calor del norte de la India, un pishacha se sentó sobre el pecho y robó el aliento hasta el canto del gallo.
En Johor, risas infantiles en el patio vacío y un muñeco que cambió de sitio: un toyol cobró su ofrenda.
El vetala es un espíritu que habita cadáveres sin cremar y, según las versiones clásicas, puede colgarse cabeza abajo de árboles en los cementerios como un murciélago humanoide. No siempre es simple asesino: en la colección de veinticinco cuentos conocida…
En el Punjab, una mujer de rojo pidió agua; al girar la cabeza mostró pies al revés y espalda hueca.
En Tailandia, una cabeza con vísceras brillantes giró entre los cocoteros antes de perderse en la maleza.
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