La leyenda de Skinwalker | L270626
En la carretera de Navajo Mountain, algo como coyote corrió erguido en dos patas bajo el polvo rojo.
En la carretera de Navajo Mountain, algo como coyote corrió erguido en dos patas bajo el polvo rojo.
En los llanos venezolanos, un silbido distorsionó el joropo; una figura esquelética con saco de huesos cruzó la sabana.
El wendigo es una figura del folclore algonquino de Norteamérica, descrita como un espíritu o ser asociado al canibalismo, el invierno extremo y la pérdida de humanidad.
En Cartago el caballo se negó a avanzar. La mujer hermosa alzó el rostro: cabeza de yegua. Así se cuenta la Segua, o Cegua, en Costa Rica y Nicaragua.
En Notre-Dame, bajo la lluvia, una gárgola giró la cabeza de piedra hacia la nave como si buscara algo dentro.
En Connemara, un aro de hongos brilló; voces pequeñas cantaron nombres que la pareja nunca dijo en voz alta.
En el Rin, el canto del Loreley hizo soltar el timón; solo la cera en los oídos salvó al barco de la roca.
En un pueblo alpino, Krampus respiró bajo la cama de un niño desobediente; al amanecer quedó carbón en los zapatos.
En los Pirineos, bajo luna llena, un pastor despertó junto al redil con lana en las uñas y sangre en los dientes.
Tormod pastoreaba en el seter cuando ella salió del bosque: hermosa de frente, hueca de espalda. En Noruega esa mujer se llama huldra.
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