Seret Kalom | L050726
Bajaba de la ladera con la sierra al hombro. A mitad de senda el bosque se calló y en el claro había una figura alta, sin cara. Seret Kalom.
Bajaba de la ladera con la sierra al hombro. A mitad de senda el bosque se calló y en el claro había una figura alta, sin cara. Seret Kalom.
Después de la última clase, en el patio, alguien llama a la muchacha de la ventana. Lo que baja no tiene de cintura para abajo.
En una noche de lluvia en Irlanda, el llanto de la banshee llega antes que la noticia de muerte.
En la playa de Oahu, un hombre se postra mientras los night marchers pasan con antorchas.
En el Día de los Muertos filipino, los aniti cruzan el tejado y prueban la ofrenda del altar.
Antes de una fiesta, un joven ve al ro en el río y escupe tres veces para no perder su rostro.
En San Juan, tras la medianoche, el ruse cruzó el patio y movió los cubiertos mientras el perro no se atrevía a ladrar.
En Utuado, un cazador furtivo vio en el cafetal algo alto, peludo, que imitó su tos antes de perderse en la loma.
En Seúl, pasos descalzos, olor a incienso y una figura pálida en el espejo: un gwisin cruzó la noche.
En un kampung de Malasia, una figura aceitosa trepó el muro y dejó la reja brillando con un olor rancio.
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