La leyenda de Chupacabras | L170626
En Canóvanas, 1995, una figura de ojos rojos saltó el alambre y dejó cabras con dos agujeros en el cuello.
Explorando historias de terror, leyendas y fenómenos inexplicables
En Canóvanas, 1995, una figura de ojos rojos saltó el alambre y dejó cabras con dos agujeros en el cuello.
En Yucatán, risas pequeñas y piedras en el techo; al amanecer el milpero estaba cerrado con enredaderas vivas.
En Hidalgo, un caballo negro sin sombra llevó al muchacho; al saltar encontró monedas quemadas en el bolsillo.
En Puebla, huellas de jaguar y hombre se superpusieron en el patio; un gruñido pronunció el nombre de la curandera.
De noche, en el lugar de la tradición, alguien encontró lo que el pueblo ya había nombrado: la banshee.
En un camino de Guatemala, un cadejo negro bloqueó el paso y un blanco esperó más lejos para decidir si el borracho llegaba a casa.
De noche junto al río, oyó el llanto de La Llorona antes de ver el vestido. No se acercó. Quedaron huellas húmedas.
En el departamento sin letrero, el sanador subió el precio con cada duda. No hubo bruja: hubo estafa con disfraz esotérico.
A medianoche sintió peso en la cama y aliento en la nuca. No vio rostro. En la tradición, era la subida del muerto.
© 2026 La Calle del Miedo — Todos los derechos reservados