El Gytrash, el espíritu de los caminos del norte de Inglaterra | L170726
En un atajo del norte de Inglaterra un perro negro cambió de forma en el camino. La mujer no corrió hasta ver luz en una ventana.
En un atajo del norte de Inglaterra un perro negro cambió de forma en el camino. La mujer no corrió hasta ver luz en una ventana.
Junto a la cueva Gnipahellir, Garm aulló con las cadenas al rojo. El perro del Hel ya estaba despierto.
En un camino de Yorkshire un perro negro de ojos encendidos cruzó el sendero y se perdió en el páramo. En la tradición, eso anunciaba muerte.
En Tiree el folklorista Campbell recogió un perro del tamaño de un novillo, verde oscuro, que ladraba tres veces. Al tercero, el que oía no volvía.
En el páramo de Somerset un perro negro guió a un niño perdido hasta su casa y desapareció en la niebla.
En el año 1929, mientras se realizaban labores de inventario y restauración para convertir el antiguo Palacio Imperial de Topkapi en un museo nacional, el teólogo alemán Gustav Adolf Deissmann se topó con un legajo de mapas arrumbados en una…
Tres amigos grabaron un hospital abandonado de madrugada; en el monitor, una sombra cruzó el pasillo antes de que pudieran reaccionar.
Huellas de barro en la cocina, leche agria y un plato de atole vacío al amanecer: señales de que los duendes habían pasado la noche.
En un depto de la Roma, 18 Hz de infrasonido y moho detrás del clóset explicaban lo que parecía una presencia.
En un camino de Yucatán un ciclista oyó ladridos y no vio perro. En el pueblo dijeron que no era animal suelto: era Huay Pek, el perro brujo.
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