El Grootslang | L090726
En Richtersveld, algo arrastró la cuerda hacia la cueva. Solo uno salió; la linterna y el grootslang se quedaron abajo.
En Richtersveld, algo arrastró la cuerda hacia la cueva. Solo uno salió; la linterna y el grootslang se quedaron abajo.
Sobre el Umgeni, un tornado de agua mostró cabeza de caballo y aletas. El inkanyamba dejó peces muertos al amanecer.
En el Kalahari, una figura caminó de lado al borde del fuego. Al amanecer, las huellas formaban un semicírculo sin salida.
En el Mzintlava, el mamlambo ofreció oro a cambio de un sacrificio. Al amanecer, el perro había desaparecido.
En Tanzania, Sungura llamó al niño desde la niebla con huella de mano. La apuesta de la liebre tramposa duró toda la noche.
En Lombardía, el rompo comió en el huerto con dientes de cuatro animales. Al amanecer, las huellas no cuadraban con ninguna especie.
En las tierras Nandi, el maíz cayó en círculo y algo con hombros de oso corrió hacia el monte Kisii.
En Benín, Mami Wata ofreció un peine de oro junto al muelle. El espejo mostró cola de serpiente antes de que el joven huyera.
En Goroka, el perro del jefe habló con voz de hombre. Al amanecer, huellas humanas salían del techo de la casa de reuniones.
En Yarrinya el mar se revolvió. En la corriente subió un lomo que no cabía en la bahía: ballena colosal, el ojo a ras del negro, el espray copiando la cola.
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