Delirium tremens: un encuentro con el diablo | tcdm 26-02-26 | f120326
En abstinencia, vio arañas y un diablo en la esquina. Los médicos dijeron delirium tremens. La noche fue real mientras duró.
Explorando historias de terror, leyendas y fenómenos inexplicables
En abstinencia, vio arañas y un diablo en la esquina. Los médicos dijeron delirium tremens. La noche fue real mientras duró.
Un hombre rentó la 903 de Francisco Juárez, en Celaya. De noche una niña se le aparecía, le azotaba las puertas y le gritaba que se fuera de su casa.
En la México-Toluca, el GPS reinició y una niña de blanco caminó en el arcén a la velocidad del auto.
Licaón sirvió carne humana en la mesa de Zeus. El dios lo echó al monte y el hombre quedó lobo. De ahí arranca el mito occidental.
La casa de Cañitas no parecía distinta a las demás. No tenía torres, ni pasillos interminables, ni la arquitectura decadente de los lugares que suelen cargar con leyendas. Era una vivienda común en la colonia Popotla, en la Ciudad de México, hasta que una noche de mayo de 1982 alguien decidió invocar a los muertos.
Al borde del cenote, copal y trueno abrieron la lluvia sobre el milpero: Chac respondió cuando el pozo pidió respeto. En las Siete Luminarias se cuenta todavía.
Durante un rosario en los cuarenta, una figura delgada se sentó en la silla vacía y el cuarto enfrió como un sótano.
En Viernes Santo, sangre corrió por la frente de madera del crucificado y el pueblo veló toda la noche en la capilla.
En 1971, Dan Cooper saltó del 727 con el dinero. El bosque no devolvió cuerpo ni verdad. D. B. Cooper.
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