Leyendas Norteamericanas: Criaturas de los Bosques y Praderas
Desde los Skinwalkers navajos hasta el Wendigo canadiense.
Documentación del patrimonio de terror del norte: cambiaformas,
caníbales espirituales y bestias que habitan las vastas extensiones salvajes.
A las tres salió del cuarto de láminas y el campo de tierra estaba iluminado. Un guajolote gris sin cabeza, en una sola pata, venía saltando. Se metió bajo la cama con el perro mientras aquello golpeaba el techo.
Pidió caminar los arcos antes de que la mataran. La cantera estaba alta, Querétaro abajo, y Doña Beatriz recorrió la hilera llorando. El acueducto, de esa boca, no la volvió a bajar.
Cuajinicuilapa de noche, antes del bautizo: sacan al recién nacido a la encrucijada, lo acuestan en la ceniza y esperan entre los arbustos. Pasan las bestias. Una lo lame. Lo devuelven a la casa ya siendo otro.
Madrugada con neblina en la carretera Pachuca–Real del Monte: Don Refugio Fragoso, chofer de alquiler, levanta a una mujer de negro junto al monumento a Clifford. Le pide el panteón inglés, atraviesa la reja y se pierde entre las tumbas.
Noche en el oriente de Guadalajara: se entra por detrás de la exhacienda de Oblatos hacia la barranca. Don Sebastián Hernández dijo que cabían cuatro de a caballo. Al otro lado no hay sala: hay el filo del cañón.
Amecameca de noche, el Popocatépetl echando vaho: una figura va hacia la falda, la niebla la come y lo que queda es animal o es nada. Chimalpahin, el cronista nahua del XVII, dijo que los de aquí se escondían en la nube.
Janitzio, Noche de Ánimas: las campanas llaman y las canoas salen al lago de Pátzcuaro con vela. En la isla, mujeres y niños suben al panteón. Abajo, el agua gime. Mintzita e Itzihuapa toman la cuesta.
El pueblo ya quedó abajo. El sendero se pone de piedra y de viento, el templo mira al poniente, y en la cima se cuenta al señor que se quedó: tambor, rodilla en la roca, una figura sin prisa de bajar.
Se puso el ajuar y se fue a El Borrego. El muelle de San Blas olía a mangle, Manuel no desembarcó, y Rebeca se quedó en la orilla con el velo que el puerto no le iba a quitar.
Folclore Norteamericano de Terror
El folclore norteamericano abarca las tradiciones indígenas de Estados Unidos
y Canadá, enriquecidas por influencias coloniales y fronterizas. Desde los territorios navajo
hasta los bosques del Pacífico Noroeste, el continente norte guarda criaturas que reflejan
la vastedad de sus paisajes y la dureza de sus inviernos.
Los Skinwalkers: Brujería Navajo
El Skinwalker (Yee Naaldlooshii en navajo) es quizás la leyenda más temida
del suroeste estadounidense. Se trata de brujos capaces de transformarse en animales,
generalmente coyotes, lobos u osos, mediante prácticas tabú. La tradición navajo prohíbe
incluso mencionar su nombre, temiendo que la mera referencia atraiga su atención maligna.
El Wendigo: Hambre Caníbal
El Wendigo proviene de las tradiciones algonquinas de Canadá y el norte
de Estados Unidos. Es el espíritu de la hambruna y la codicia, una criatura esquelética
de corazón de hielo que devora carne humana. El mito sirve como advertencia contra el
canibalismo en tiempos de escasez invernal.
Criptidos y Aves Malditas
El Bigfoot o Sasquatch habita los bosques del Pacífico Noroeste, un
homínido peludo de proporciones gigantescas. El Mothman, ave de ojos
rojos avistada en Point Pleasant, Virginia Occidental, presagió el colapso del puente
Silver Bridge en 1967. La Llorona, aunque de origen mexicano, tiene
variantes texanas y del suroeste profundamente arraigadas.
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